Se hunde el Titanic
La firma de Carlos Jurado en Hoy por Hoy Jerez

Jerez de la Frontera
Hoy he decidido no opinar de política. Me niego.
Y para no dejarme llevar por los aires envenenados veo una película.
Suena la música de la orquesta del Titanic mientras el barco se va hundiendo.
Los pasajeros van y vienen enloquecidos, buscando una manera imposible de salvación. El barco se escora muy despacio; el final se aproxima.
El capitán ordena al director de la orquesta que, a pesar de todo, pase lo que pase, siga tocando. Luego se encierra a cal y canto en el camarote; cerca, un bote salvavidas, víveres para un mes y la esperanza de un milagro. Que a veces pasan.
Afuera se escucha un clamor de pánico. Y el estupor de que algo tan sólido y firme esté cercano a hundirse.
El capitán, desde el apartamiento de su camarote, dicta su última orden; que la orquesta siga tocando.
¡Vaya! Al final he hablado de política.




