Los hijos de los hijos de la cultura del esfuerzo
Firma de opinión de Mari Cruz Blanco, arquitecta y urbanista

"Los hijos de los hijos de la cultura del esfuerzo". Mari Cruz Blanco
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Córdoba
Nos hemos criado en la cultura del esfuerzo escuchando frases como: "el que algo quiere algo le cuesta", "todo esfuerzo tiene su recompensa". "querer es poder".
Y, ¿adónde nos ha llevado? .Los hijos de los hijos de quiénes iniciaron un camino de sacrificio para conseguir los sueños se han topado con una realidad que no dar espuesta a los refranes y dichos populares que los acompañaron desde su tierna infancia. Había que sacrificarlo todo por un futuro con buen aspecto que premiaría tanta y tanta renuncia en los mejores años de la vida. A tus padres les funcionó y han sido ejemplo de ello, pudieron ahorrar, adquirir una vivienda, tener hijos y, en muchos casos, hasta vacaciones.
¿Pero, y si ahora sólo han quedado las vacaciones?Nos encontramos ante los resultados de una generación de no tan jóvenes y sobradamente preparados que no saben en qué han fallado para que el sistema no les haya devuelto lo que tanto les prometió que llegaría.
Una sociedad sin hijos porque aún sigue esforzándose para ser alguien en la vida y al menos tener un solo trabajo digno del que vivir.
Una sociedad sin vivienda porque tanto esfuerzo nunca fue suficiente para un mundo que no pretendía, ni pretende que lo logres, sino que contribuyas a una rueda la que en cada vuelta te arrastra a no se sabe qué caos de nueva pobreza.
Y, ante todo ello, quiénes sí han creado una familia cómo afrontan decirles a sus hijos que se esfuercen si quieren lograr sus sueños si aún ellos no han podido comprobar que eso fuera posible.
El sueño se ha convertido en llegar a fin de mes y salir bien y divirtiéndote en instagram. Pagar un gimnasio más caro o, simplemente, poder ir al supermercado en paz. Pero, eso sí, aún sí puedes pagarte unas cañitas para olvidar que tu sueño dejó de soñarte.
Esclavos de un sistema educativo que ha derivado en tener uno, dos, o tres másteres y estudios más elevados, todo tipo de cursos y especializaciones. Y todo ello para acabar, quizás escuchando: ¿tiene usted experiencia escalando icebergs? Porque es imprescindible para el puesto
Y ya estamos cansados, agotados y decepcionados porque vivimos como si siempre nos falta algo. Haciendo terapias para dormir la conciencia y no pensar lo que ya hemos pensado. Pero qué es lo que nos falta :¿tiempo, dinero, trabajo, vivienda, cariño o esperanza?.
Ante ello, la generación que inspiró que los hijos soñarán con un futuro prometedor ahora son afanados abuelos que, ante tan magnánimo desconcierto de ver que sus luchas sociales juveniles han convertido a sus hijos en pobres esclavos del sistema se dedican a cuidar nietos hasta la extenuación y prestan habitaciones o viviendas a los hijos solteros o divorciados con tal de sentir que, pese a habérselo dado todo, no ha sido posible que sus hijos vivan igual o mejor que ellos.
Y pese a ello tenemos una sociedad del bienestar adormecida, ¿creéis que despertaremos?

Mari Cruz Blanco
Arquitecta




