Fernando Fabiani, a propósito de los mitos y realidades de la neumonía
El doctor Fabiani aclara dudas sobre la neumonía: ¿proviene de un resfriado mal curado? ¿ se previene abrigándose o con antibióticos? ¿La vacuna es solo para mayores? Atentos porque la neumonía puede causar fiebre, tos con flemas verdosas, escalofríos, dolor en el pecho y una profunda sensación de cansancio

Fernando Fabiani, a propósito de los mitos y realidades de la neumonía
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La neumonía sigue siendo una de esas enfermedades rodeadas de leyendas urbanas que pasan de generación en generación. Sin embargo, la ciencia pinta un cuadro muy distinto al imaginario popular. Desmontar estos mitos no solo aclara ideas: también ayuda a prevenir, diagnosticar y tratar mejor esta infección.
Uno de los mitos más extendidos es que la neumonía proviene de “un resfriado mal curado”. En realidad, un catarro no se transforma en neumonía: lo que ocurre es que, tras una infección viral como un resfriado o una gripe, nuestras defensas bajan y aumenta la vulnerabilidad frente a bacterias o virus capaces de infectar los pulmones. Es decir, no es una complicación del catarro, sino otra infección distinta.
Tampoco es cierto que pueda prevenirse a base de abrigo. El frío no causa neumonía; los microorganismos sí. Lo que sucede en invierno es que pasamos más tiempo en interiores y los virus circulan más, pero ponerse un jersey extra no sustituye a las medidas realmente eficaces.
Otro error habitual es pensar que los antibióticos sirven para prevenir neumonías. No solo no las evitan: tomarlos sin indicación médica es peligroso y contribuye a generar resistencias bacterianas. Solo deben utilizarse cuando un profesional confirma que la causa es bacteriana.
La vacunación es otra fuente frecuente de confusión. No, la vacuna antineumocócica no es solo para mayores: es esencial para personas con enfermedades crónicas, inmunodeprimidas, fumadores y también forma parte del calendario infantil. Y tampoco garantiza una protección total, porque no cubre todas las bacterias ni evita neumonías causadas por virus como la gripe o la COVID‑19. Aun así, reduce significativamente la gravedad y las complicaciones.
¿Y qué es, realmente, una neumonía? Una infección que inflama los alvéolos —los pequeños sacos de aire del pulmón— llenándolos de pus o líquido, lo que dificulta la respiración. Suele causar fiebre, tos con flemas verdosas o amarillentas, escalofríos, dolor en el pecho y una profunda sensación de cansancio. Las causas pueden ser bacterianas, víricas o, en menor medida, fúngicas, y el tratamiento depende de su origen.
La prevención más eficaz combina tres pilares: vacunación, higiene de manos y evitar el tabaco. Y ante síntomas compatibles, la recomendación es siempre la misma: consultar a un profesional sanitario cuanto antes.




