Lombardi recibe el Premio Retrospectiva del Festival de Málaga y presenta "El corazón del lobo"
El maestro del cine peruano regresa a Málaga con una película que revisita la violencia de Sendero Luminoso desde la mirada de un niño indígena en la sección oficial.

Francisco Lombardi recibe el Premio Retrospectiva del Festival de Málaga y presenta El corazón del lobo en la Sección Oficial
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Málaga
El cineasta peruano Francisco J. Lombardi, uno de los nombres fundamentales del cine latinoamericano, recibe esta noche en el Teatro Cervantes el Premio Retrospectiva del Festival de Málaga. Con 19 largometrajes a sus espaldas y más de medio siglo de trayectoria, el director vuelve al certamen donde ya presentó hace casi dos décadas Mariposa Negra y lo hace acompañado de su nueva película, El corazón del lobo, que compite en la Sección Oficial.
Lombardi, laureado en festivales como San Sebastián, donde ganó dos Conchas de Plata, y con presencia en citas internacionales como Montreal, Cannes, Berlín o Toronto, reconoce que este homenaje le llega en un momento de revisión personal y profesional. “Es un poco abrumador darme cuenta de que llevo tanto tiempo haciendo películas, pero estoy muy contento en Málaga y muy honrado con el reconocimiento”, afirma en SER Málaga. El director subraya además el significado especial que tiene recibir este premio en España: “El cine español me ha brindado su ayuda. Los productores españoles apostaron por mi cine durante algún tiempo y probablemente mis mejores películas son coproducciones con España. Por eso lo siento como algo muy cercano”.
Medio siglo de cine y una industria en transformación
El director reflexiona también sobre cómo ha cambiado el oficio desde que comenzó a rodar en los años 70. “Intento seguir la línea que me empuja hacia adelante, tengo una manera de hacer cine que no ha cambiado mucho”, explica. Sin embargo, admite que las condiciones de producción sí lo han hecho: “Cada vez cuesta más encontrar financiamiento y la posibilidad de seguir haciendo cine se ha vuelto complicada”.Aun así, reconoce que la revolución tecnológica ha abierto nuevas puertas: “Para la gente joven es más fácil. Ahora, con cámaras pequeñas y editando uno mismo, se puede hacer una película, cosa que era imposible cuando yo empecé. En mi época lo más caro era conseguir el material virgen; filmábamos con muy pocas latas y casi sin poder repetir”.
Volver a mirar a Sendero Luminoso
El corazón del lobo, que se proyecta hoy en la Sección Oficial, retoma el periodo de terror vivido en Perú a manos de Sendero Luminoso, aunque desde una perspectiva distinta a la de La boca del lobo (1988). En aquella película, Lombardi abordó la violencia desde la mirada de los militares desplazados a comunidades indígenas. Esta vez, el relato se centra en Aquiles, un niño amazónico secuestrado por el grupo terrorista y convertido en combatiente durante más de una década.
“El Corazón del lobo dialoga con La boca del lobo, pero en aquel entonces Sendero era un movimiento poco visible. Se conocía solo por sus actos: aparecían, sembraban muerte y desaparecían. Eran como un fantasma”, recuerda.Con el paso del tiempo, Lombardi sintió la necesidad de comprender qué había detrás de esa maquinaria de terror. La historia real de Aquiles, recogida en un libro del escritor peruano Carlos Enrique Freire, le ofreció el punto de vista que buscaba. “Su mirada sobre las acciones de Sendero y su propia participación me daban una pauta bastante cercana de cómo era Sendero por dentro, cómo se trataban entre ellos, cómo era su día a día. Eso me permitió cerrar el círculo que había abierto con La boca del lobo”, explica.




