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Advierten que la presa de Cerro Blanco "destruiría el último río vivo" del Valle del Guadalhorce

La coordinadora en defensa de este cauce reclama "soluciones basadas en la naturaleza y evidencias científicas que sean más rentables y efectivas"

Río Grande / Málaga

Málaga

La Coordinadora en Defensa de Río Grande, que agrupa a vecinos, agricultores y colectivos ecologistas de Coín y Guaro, ha mostrado hoy su "preocupación" ante el proyecto de construcción de la presa de Cerro Blanco.

"Lo hacemos en un momento en el que el debate sobre las inundaciones y la gestión del agua vuelve a estar sobre la mesa, y queremos aportar argumentos basados en el conocimiento científico y en la experiencia de quienes vivimos y trabajamos en este valle" explican en un comunicado.

"No estamos en contra de buscar soluciones. Al contrario. Lo que denunciamos es que se pretenda aplicar una receta del pasado —una gran presa de hormigón— a los problemas del presente y del futuro".

"Río vivo"

El río Grande, "allí donde se proyecta la presa, es a día de hoy un río vivo y natural. No ha inundado viviendas. No ha generado tragedias. Su bosque de ribera, allí donde se ha conservado, cumple su función de frenar el agua y retener sedimentos. Es, como lo definen los estudios científicos, un caso de éxito que merece ser protegido"

"Sin embargo, el proyecto que ahora se retoma —con un estudio de viabilidad dotado con 50.000 euros— pretende impulsar la construcción de la presa. Según los datos del primer proyecto, esta infraestructura inundaría una de las vegas más productivas de Málaga, expulsaría familias agricultoras y sepultaría bajo el agua un territorio fértil que lleva generaciones dando sustento a esta comarca".

"Nos parece profundamente injusto que se pretenda sacrificar a un territorio para dar una falsa seguridad a otros. Y decimos falsa porque la ciencia es clara: las presas no eliminan el riesgo de inundación. Lo que hacen es crear una sensación de seguridad que fomenta que se siga construyendo en zonas vulnerables".

"Así lo pone de relieve numerosos especialistas como el doctor Antonio Gallegos Reina, profesor de Geografía de la Universidad de Málaga y experto de referencia nacional en riesgos de inundación. En sus numerosas publicaciones científicas, advierte que durante años se ha priorizado un enfoque basado exclusivamente en obras de ingeniería, un modelo que se ha demostrado erróneo".

Casasola

"Un ejemplo cercano lo tenemos en la presa de Casasola, construida precisamente para proteger de las inundaciones al barrio de Campanillas, en Málaga capital. A pesar de contar con esta infraestructura, las imágenes de Campanillas anegado tras cada gran tormenta se repiten una y otra vez. De hecho, hace apenas unas semanas, la Junta de Andalucía ordenaba desembalses en Casasola y otras tres presas de la provincia ante la llegada de la borrasca Leonardo, reconociendo implícitamente que la capacidad de estas infraestructuras es limitada y que el riesgo persiste".

"La propia Junta ha tenido que invertir 2,1 millones de euros en obras de emergencia en Casasola para reparar los daños causados por las tormentas y mantener operativos sus desagües. Si una presa de las características de Casasola, construida específicamente para defender Campanillas, no ha conseguido acabar con las inundaciones en esa zona, ¿qué nos hace pensar que una presa en el río Grande solucionará los problemas de Cártama?" se cuestionan.

"Recientemente, la Junta de Andalucía gastó más de 12 millones de euros en dragar el río Guadalhorce. Esa obra, según han denunciado una y otra vez las asociaciones ecologistas y los investigadores que estudian nuestros ríos, no sirvió para nada. Tras las crecidas del pasado invierno, el agua volvió a anegar las mismas zonas de siempre —Doña Ana, La Estación— con la misma intensidad".

Dragados

"Los dragados, explican los estudios, lo que hacen es acelerar la corriente. El problema no se soluciona, se traslada aguas abajo. Además, los sedimentos que se retiran vuelven a aparecer en la siguiente crecida porque el río los repone de forma natural. Es una lucha contra la naturaleza que siempre se pierde".

"Lo mismo ocurriría con la presa. No es una solución mágica. Es una infraestructura rígida, carísima de construir y de mantener, que además quedará obsoleta a medida que el cambio climático intensifique los fenómenos extremos. ¿De verdad queremos repetir los mismos errores?"

Restauración

"Lo primero es restaurar el bosque de ribera y dar espacio al río. La vegetación autóctona en las orillas actúa como un freno natural del agua. Mientras que el hormigón acelera la corriente, un río con su bosque bien conservado reduce la velocidad de las crecidas, retiene sedimentos y, además, crea un corredor de vida y biodiversidad. Es más barato, más efectivo y no necesita mantenimiento".

"En esta misma línea se pronuncia Iñaki Alday, catedrático y decano de Arquitectura en la Universidad de Tulane y experto internacional en soluciones basadas en la naturaleza. Alday, impulsor de proyectos de renaturalización fluvial en España, sostiene que hay que hacer sitio a los ríos para que se desborden sin causar daños. Frente a la percepción tradicional de la riada como amenaza".

"Lo segundo, y quizá lo más importante para garantizar el agua en épocas de sequía, es permitir que el río recargue de forma natural los acuíferos del Bajo Guadalhorce. Los acuíferos de Málaga tienen cinco veces más capacidad que todos los embalses juntos y, a diferencia de estos, el agua almacenada en el subsuelo no se evapora. Conservar estos acuíferos y hacer un uso inteligente de ellos garantizaría el suministro a la población sin necesidad de inundar vegas fértiles ni construir grandes infraestructuras".

"Son soluciones más baratas, más efectivas a largo plazo y que, además, generan beneficios colaterales: turismo de naturaleza, empleo local, biodiversidad, calidad ambiental. No entendemos por qué no se exploran con la misma atención que se dedica a la presa"

"Somos conscientes de que hay familias que viven en zonas de alto riesgo, como el barrio de Doña Ana en Cártama. Cada vez que llueve fuerte, sufren. Y eso no puede seguir así".

"Desde la Coordinadora en Defensa de Río Grande hacemos un llamamiento a las administraciones públicas —Junta de Andalucía, Confederación Hidrográfica y ayuntamientos de la comarca— para que abandonen la idea de la presa y abran un debate serio, participativo y basado en la evidencia científica sobre el futuro de nuestro valle".