¡No a las guerras!
La opinión de Lola Fernández

Morón de la Frontera
¿Quién quiere que haya guerra?, nadie quiere una guerra, por eso decimos ¡No a la Guerra! O más bien yo diría ¡No a las guerras! Las muchísimas guerras o conflictos existentes en nuestro planeta asfixian al ser humano, metiéndolo en el ostracismo de la tierra en la que viven desde que nacieron y que por una u otra forma alguien, en su cadencia superior decide intervenir por discrepancias políticas, económicas, militares, ideológicas y religiosas.
Y el ser humano como tal desaparece, su grito jadeante no es escuchado por el resto de los mortales, su grito pide conciencia, solidaridad, amparo, protección y ayuda. Y ese grito se ahoga en los mares de las conciencias divididas, se mueren en los brazos de los misiles, se atropellan en las ruedas de los tanques amenazadores, se volatizan en los drones de los más cobardes.
Este mundo se nos va, los días de la tranquilidad los cubrimos de trampantojos felices y ocultamos nuestra conciencia tras máscaras de la ignorancia y la negación, y volcamos nuestra culpa por evitar actuar en cada tormenta intima que surge del laberinto que llevamos dentro.
Desojamos la margarita de la suerte, si me implico, no me implico, si me implico…
Aquí no cabe el ampararse en un partido político que ondea una bandera que es de todos, pero a la que no saben llevar, ni siquiera honrar.
El valor de un gobierno es la confianza, de ahí nacen los ideales, los buenos ideales, sin confianza es difícil sentirse representado, sin confianza todo está dejado al azar y a lo inesperado, generando incertidumbre en el ámbito político.
Tenemos un gobierno con muchos complejos, un gobierno hecho a la medida de este tiempo lleno de oscuridades, donde no cabemos todos, porque ya se encargaron de dividirnos siendo hermanos, amigos o conocidos.
Yo quiero un gobierno que me hable de todos los problemas actuales y que me diga que me los van a solucionar, quiero respirar tranquila sabiendo que lo que se promete se cumple, sin que nos cueste al ciudadano de a pie nada, que los enfermos de ELA reciban lo que se les prometió, para ellos el tiempo es más que una mirada divagadora del paisaje, para ellos el tiempo es vida, mejor vida.
Que nuestros agricultores y pescadores, militares, policías y guardias civiles sean escuchados y resuelvan sus problemas que son los nuestros.
Que nuestros médicos, físicos e investigadores no tengan que salir de su país porque aquí no se les valoran y no haya dinero para sus investigaciones altamente catalogadas y fuera sí.
Quiero un gobierno adulto, con recursos solventes para todos, un gobierno de gestión transparente, ambicioso, que busque el bien común, llamados a entendernos.
Que no malgasten el dinero en campañas de hodio con h, porque esto no es más que un traje hecho a la medida de quien todo lo teme y que en nada cree.




