Hora 14 Málaga
Economía y negocios

La falta de AVE directo y el conflicto de Oriente Medio amenazan a la economía de Málaga

El Barómetro Económico número 50 del Colegio Oficial de estos profesionales confirma el liderazgo en crecimiento, empleo y turismo de la provincia, mientras el decano Manuel Méndez de Castro alerta de riesgos que pueden restar hasta tres décimas al PIB

Manuel Méndez alerta de riesgos que pueden restar hasta tres décimas al PIB

Málaga

Málaga se consolida como uno de los principales motores económicos del sur de Europa, con un crecimiento sostenido por encima de Andalucía, España e incluso de las principales economías europeas. Así lo recoge el Barómetro Económico número 50 del Colegio de Economistas de Málaga, presentado por su decano, Manuel Méndez de Castro, quien destaca la fortaleza del modelo económico provincial, aunque advierte de nuevos factores de riesgo que podrían ralentizar su avance en los próximos meses.

La provincia ha encadenado varios ejercicios liderando el crecimiento del Producto Interior Bruto. En 2022 registró un incremento del 8,5%, muy por encima del 5,3% andaluz y del 6,2% nacional. En 2023, el crecimiento fue del 3,6%, y en 2024 alcanzó el 4,4%, superando de nuevo a su entorno. Las previsiones para 2025 apuntan a un 3,7%, lo que mantendría a Málaga en cabeza del crecimiento económico. A nivel internacional, la diferencia es aún más evidente, con una Eurozona creciendo al 1,4% y Alemania apenas al 0,2%.

Este dinamismo económico se refleja con claridad en el mercado laboral. Málaga presenta un crecimiento del empleo muy superior al de otras regiones, con un aumento del 9,58% en ocupados y del 8,29% en población activa. También crece la afiliación a la Seguridad Social, aunque el descenso del paro es más moderado. Según el análisis del Colegio de Economistas, esta aparente contradicción se explica por la fuerte capacidad de atracción de población, que incrementa el número de activos.

El turismo sigue siendo el gran pilar de la economía malagueña. La provincia crece por encima de la media nacional en viajeros alojados en hoteles (+6,09%) y en pernoctaciones (+4,50%). Destaca además la recuperación del turismo nacional, que se iguala al internacional tras años en los que este último dominaba claramente. El tráfico aéreo también aumenta un 6,06%, reforzando el papel del aeropuerto como gran puerta de entrada al sur peninsular.

En paralelo, el sector inmobiliario mantiene una notable actividad. Las hipotecas crecen un 23,7% y el precio de la vivienda alcanza los 2.833 euros por metro cuadrado, con una subida del 16,14%, muy superior a la media nacional. No obstante, el informe detecta señales de ajuste, como el descenso del 1,28% en las compraventas, lo que podría anticipar una moderación del mercado.

El tejido empresarial muestra igualmente signos positivos, con una elevada confianza empresarial (+8,23%) y un fuerte crecimiento de las exportaciones (+11,07%). Sin embargo, también emergen indicadores preocupantes, como el incremento de disoluciones de empresas (+25,48%) y la caída del capital suscrito, lo que apunta a ciertas tensiones en el ecosistema empresarial.

A pesar de este escenario de fortaleza, el decano Manuel Méndez de Castro advierte de importantes riesgos a corto plazo. El más inmediato es la interrupción de la conexión directa de alta velocidad entre Málaga y Madrid en plena Semana Santa, uno de los periodos clave para el turismo.

“Estamos ante un problema grave, pero lo peor es la falta de información. No sabemos si habrá trenes, si los trayectos durarán siete horas o si habrá cancelaciones masivas. Esa incertidumbre paraliza la actividad económica”, señala. La conexión ferroviaria mueve unos 10.000 pasajeros diarios, cifra que se multiplica en periodos vacacionales, por lo que su impacto puede ser significativo tanto en el turismo como en los viajes de negocio.

A esta situación se suma la incertidumbre internacional derivada del conflicto en Oriente Medio, que afecta a las conexiones aéreas entre Asia y Europa. Esto tiene consecuencias directas para Málaga, especialmente en segmentos de alto valor como el turismo japonés, que representa entre el 9% y el 10% de los visitantes y destaca por su elevado gasto y número de pernoctaciones.

Asimismo, empresas malagueñas con actividad exportadora en esa región, especialmente en sectores como el agroalimentario o la gestión del agua, pueden verse perjudicadas por las dificultades logísticas y de transporte.

En este contexto, Méndez de Castro advierte de que estos factores podrían restar entre dos y tres décimas al crecimiento del PIB provincial. “Partimos de una situación de bonanza y madurez económica, lo que nos permite resistir, pero es evidente que vamos a crecer más lentamente e incluso podemos perder parte del impulso acumulado”, concluye.

El Barómetro número 50 dibuja así una Málaga fuerte, dinámica y con un modelo económico consolidado, pero también expuesta a incertidumbres que obligan a actuar con prudencia para mantener su liderazgo.

Jesús Sánchez Orellana

Director de contenidos de SER Málaga. Cubre además...