Un patrimonio olvidado: las vías pecuarias y los caminos públicos
La firma de Agustín García Lázaro en Hoy por Hoy Jerez

Jerez de la Frontera
UN PATRIMONIO OLVIDADO: LAS VÍAS PECUARIAS Y LOS CAMINOS PÚBLICOS
En estos días de marzo, desde hace ya seis años, se celebra en España el Día de las Vías Pecuarias, una feliz iniciativa impulsada por la Plataforma Ibérica por los Caminos Públicos, la Federación Española de Montaña y Ecologistas en Acción.
Se pretende con esta conmemoración reivindicar la defensa de esta secular red que conecta pueblos y territorios desde tiempos lejanos y que tantas veces y en tantos lugares se ve amenazada. por la usurpaciones, ocupaciones y el abandono.
Jerez cuenta desde antaño con una extensa red de caminos rurales que con una longitud aproximada de 525 km y una anchura media de 52 m ocupan una superficie de 3.089 hectáreas. Un patrimonio común, que pertenece a todos los jerezanos y que es preciso conservar, al que la normativa protege como "bienes de dominio público, que no son susceptibles de prescripción, ni enajenación, ni podrá alegarse para su apropiación el tiempo que han sido ocupadas ni legitimarse las usurpaciones de que han sido objeto".
Hace ya más de un siglo, nuestra ciudad fue pionera en el deslinde, control, desafectación y conservación de las vías pecuarias y caminos públicos de su amplio término. Incluso llegó a existir en nuestro ayuntamiento la figura del Inspector de Cañadas que ocuparon prestigiosos nombres como el ingeniero agrónomo Gumersindo Fernández de la Rosa o el perito agrimensor Adolfo López Cepero.
En las últimas décadas, sin embargo, en Jerez, lo relativo a las vías pecuarias parece no importar a nadie y nuestra ciudad ya va tarde, muy tarde en la elaboración del inventario municipal de Caminos Públicos que ponga en orden este olvidado patrimonio. Hace unos años Ecologistas en Acción presentó un amplio informe dando cuenta del progresivo deterioro de estos espacios públicos. Nada se ha hecho.
Las vías pecuarias tienen un valor natural, histórico y etnológico de primera magnitud y constituyen un patrimonio público de enormes potencialidades ecológicas, paisajísticas, turísticas y recreativas. Solo falta que los ciudadanos desaprensivos que las ocupan y degradan dejen de hacerlo y que las administraciones que deben velar por su buen estado se lo tomen en serio. Antes de que desaparezcan para siempre.
Agustín García Lázaro.




