Aquí yo, tenía un ciprés. Córdoba.
Firma de opinión de Rafael Obrero, arquitecto e ilustrador

Aquí yo, tenía un ciprés. Córdoba. Rafael Obrero
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Córdoba
Así, con la coma puesta en el sitio equivocado, así de tierno y de triste, reza un folio adherido a la pared de la Casa del Bailío, donde efectivamente, hasta hace dos semanas habitaba u majestuoso ciprés de no menos de 8 metros de porte.
Era una de las postales más representativas y Bellas de nuestra ciudad.
A los técnicos, de la administración y de la empresa privada, no sólo se nos debe exigir conocimiento de la norma y pericia técnica, además para determinadas funciones, es necesario desarrollar una cierta sensibilidad, una visión más amplia de los problemas a los que nos enfrentamos. En este caso, a parte de él
Evidente problema de seguridad que se planteó con la inclinación del ciprés debido a las torrenciales aguas y los fuertes vientos, debía haberse tenido en cuenta, al menos, dos parámetros más:
El ambiental, era una de las ejemplar maduro y muy bien formado, sano.
Y el social, para muchos de nosotros, ese ciprés era como alguien màs del barrio, un ser vivo que nos acompañaba en nuestros recorridos diarios, un embajador de la ciudad que recibía al forastero con amabilidad.
Nada de eso se tuvo en cuenta en la “solución final”. Se taló.
Bien se pudo haber fajado el técnico en buscar soluciones de acodalamiento y atirantado para haberle dado otra oportunidad.
Nada de eso sucedió. Nos toca pasar el duelo como buenamente podamos.




