'De Jaén a la Antártida: investigando un volcán en el fin del mundo', por M ª Isabel Abad (UJA), "... La Antártida es de toda la humanidad, prima el trabajo científico...", abre el VI Ciclo 'Café con Ciencia' en PaleoMágina, Bedmar
Contará con investigadores llegados de las Universidades de Jaén, Córdoba y Granada, durante este mes de marzo y abril

'De Jaén a la Antártida: investigando un volcán en el fin del mundo', por M ª Isabel Abab (UJA), "... La Antártida es de toda la humanidad, prima el trabajo científico...", abre el VI Ciclo 'Café con Ciencia' en Paleomágina, Bedmar
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Presentación y puesta en marcha del sexto ciclo de CAFÉ CON CIENCIA - PALEOMÁGINA, en la localidad vecina de Bedmar, una edición que contará con cuatro mesas de investigadores de alto nivel y temas de actualidad, que compartirán su experiencia científica.
La presentación corría a cargo de Marco Antonio Bernal, director de PaleoMágina, que adelantaba con contenido de las cuatro jornadas previstas, y presentaba a la primera de la conferenciantes, M ª Isabel Abad (UJA), "... Y ahora aquí presente pues tenemos a la doctora Isabel Abad que nos va a hablar de su apasionante viaje e investigación a la Antártida. Esta es una gran investigadora que estudió Ciencias Geológicas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada. Luego también estudió en el Conservatorio Piano. Grado Profesional en Piano. Y realizó su tránsito Doctoral también en la Universidad de Granada y estuvo en una extensión también en Estados Unidos.
Ha conocido mucho el mundo y ha publicado muchísimo y actualmente está de profesora desde el 2001, si no me equivoco, en la Universidad de Jaén. Por lo cual es una mujer investigadora que ha llevado una trayectoria de su vida de investigación, de pasión por la ciencia y ahora está aquí con nosotros, que nos va a transmitir su experiencia. Le queremos agradecer enormemente su gentileza y su amabilidad de querer aceptar esta invitación y venir aquí a compartir con nosotros su experiencia...”.

Cartel anunciador con todo el ciclo de conferencias de 'Café con Ciencia en PaleoMágina' / PaleoMágina

Cartel anunciador con todo el ciclo de conferencias de 'Café con Ciencia en PaleoMágina' / PaleoMágina
La primera de ellas, en la tarde noche de ayer:
JUEVES, 19 DE MARZO, 18:30. M ª Isabel Abad Martínez (Universidad de Jaén). 'De Jaén a la Antártida: investigando un volcán en el fin del mundo'.
JUEVES 26 DE MARZO,18:30. Raquel Caballero Águila (Universidad de Jaén). 'El arte de leer los números: pensamiento crítico para el día a día'.
JUEVES 9 DE ABRIL, 18:30. Antonio García Ríos (Universidad de Córdoba, Hospital Reina Sofía, investigador del IMIBIC e Instituto de Salud Carlos III). 'Aceite de Oliva: ciencia y salud en cada gota'.
MIÉRCOLES 15 DE ABRIL,JORNADA DE CLAUSURA, 18:30. Por el galduriense Francisco Herrera Triguero (Universidad de Granada). 'Cuando la IA piensa por nosotros, ¿Qué pasa con nuestra mente?'.
Lugar: Centro PaleoMágina
¡ENTRADA GRATUITA!

Público asistente a la primera conferencia / Antonio Plaza

Público asistente a la primera conferencia / Antonio Plaza
Actividad posible gracias a la colaboración y patrocinio de : Fundación Descubre, PaleoMágina, Ayuntamiento de Bedmar, Caja Rural Jaén, Diputación de Jaén, Universidad de Jaén, Universidad de Córdoba, Universidad de Granada, Hospital Reina Sofía de Córdoba.

Momento de la conferencia por M ª Isabel Abab / Antonio Plaza

Momento de la conferencia por M ª Isabel Abab / Antonio Plaza
Transcribimos el contenido de la primera conferencia, por M ª Isabel Abad Martínez (Universidad de Jaén). 'De Jaén a la Antártida: investigando un volcán en el fin del mundo', “... La charla la he estructurado en varias partes. Primero vamos a hablar un poquito de la campaña Antártida Española para contextualizar la investigación que hemos hecho.
Os voy a hablar también de lo que ha supuesto la preparación de la campaña porque realmente el viaje ha sido la guinda del pastel porque antes ya hemos tenido que hacer muchas otras cosas para llegar.
Luego vamos a hablar del proyecto, del proyecto de investigación que hemos desarrollado allí y que luego tenemos que seguir desarrollando ya en las asociaciones de investigación de la Universidad de Jaén y un poco las particularidades del trabajo en la Antártida.
Porque yo soy geóloga y con varios geólogos estamos acostumbrados a salir al campo y hacer mucho trabajo en el exterior.
Pero obviamente hacerlo en la Antártida, por las distancias, condiciones climáticas, implica unas condiciones y unas cuestiones logísticas ligeramente distintas. Bien, en la campaña Antártida Española se están llevando las competencias del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Realmente es un modelo de cooperación entre instituciones, distintas instituciones públicas que trabajan o están al servicio de la investigación, del desarrollo y de la innovación en España.
La coordina un comité, un comité polar español que está adscrito a este ministerio y la financia, el propio ministerio y la agencia estatal de investigación. El ministerio lo que da es su soporte económico a las infraestructuras científicas que son los buques oceanográficos. Este año solo han funcionado despedidas, pero España ha luchado con otros dos más, desde el año pasado y el Sarmiento de Gamboa. Y las bases científicas, la Juan Carlos I y la Gabriel de Castilla.
El mantenimiento, la operación en las bases y los buques tiene un coste muy elevado, pero también es una manera de promocionar la investigación desde España y también tiene motivos estratégicos como ahora después veremos.
Hay una coordinación general de la campaña que la lleva a cabo, ya no son las cuestiones de terreno, sobre terreno, la lleva la Unión de Tecnología Marina que pertenece a la Consejo Superior de Investigaciones Científicas, tanto en el barco, en el Hespérides, como en la base Juan Carlos I y en el elemento de tierra, todo el aparato logístico en la base Gabriel de Castilla.
Es una base que tiene una ubicación un poquito más complicada y la Armada Española tiene su presencia y opera en el Hespérides.
Bien, por ir situándonos un poco, tenemos aquí al continente Antártico, la península Antártica está a la izquierda, es ese cuernecito que sale a la izquierda y la flecha marca la posición del archipiélago de las Islas Shetland del Sur, que es donde tenemos las dos bases españolas y donde hay otro gran número de bases.
Fijaos, si hacemos zoom sobre esa zona, aquí tenemos el archipiélago que está entre el mar de Hoces o el Paso de Drake y el estrecho de Grantsfield que es lo que hay antes de llegar al continente Antártico, unos 150 kilómetros.
Aquí tenemos marcada la posición de las dos bases y de un campamento que también tiene España, que es el campamento Byers, que eso ya no es una base, esos son unos cuantos iglús y allí es donde los científicos pasan varias semanas trabajando, que sería lo más extremo de lo extremo para hacer ciencia.
El archipiélago, como veis, está formado por varias islas, la única isla volcánica es la isla de Decepción, que es la que tenemos más abajo, que es donde está la base Gabriel de Castilla, como os decía, por encima tenemos la isla Livingstone, que es donde se encuentra la base Juan Carlos I y la península Byers con el campamento que os comentaba. Luego, cuando veamos una foto de la isla de Ecepción, os indicaré cómo se ve por detrás la Snow Island, la isla de Nieve, y también se ven a sonar los relieves de la isla Livingstone.
Fijaos que la que hay más arriba de todo es la isla Rey Jorge, que también hay en el archipiélago, está más grande y tiene un pequeño aeropuerto donde también se gestionan vuelos para poder llegar hasta allí, no solo en barco. También está la posibilidad del avión.
Bien, entonces, volviendo a la campaña táctica, todo esto que os he comentado del Ministerio de la Unidad de Tecnología Marina del Ejército, ¿para qué? Pues para dar apoyo a las actividades relacionadas con proyectos de investigación.
Proyectos de investigación que son, en buena parte, proyectos que los científicos hemos solicitado en distintas convocatorias que hablen a quienes hablan de investigación, o también se da soporte a proyectos de otras campañas antarticas que no son españolas. Este año, por ejemplo, se ha dado soporte a seis proyectos de Italia, Alemania y Portugal. También hay un proyecto del Ministerio de Defensa, sedes temporales que van todos los años, la digital fabricante de la isla de detección de la que se aplica con el Instituto Cultural Internacional.
También viajan aquí personal de la AEMET, de la Agencia Española de Meteorología, porque contar con el plan ético meteorológico todos los días es vital, el equipo allí es muy inestable, y puesto que estamos trabajando en un medio hóstil, es muy importante saber qué condiciones vamos a tener cada día para trabajar. Y también habían participado este año un par de proyectos del Programa Europeo Urani, que es un proyecto europeo táctico, y algún otro proyecto.
En total, como os digo, 28 proyectos de investigación. La mayoría, en torno al 40%, miran en torno a temas de ciencias de la tierra, 27% ciencias de la vida, 33% ciencias físicas, pero si bien es verdad, muchos de ellos son interdisciplinares, como veréis, por ejemplo, en el caso de nuestro equipo, lo formamos personas con formación distinta, son muchos de ellos bastante transversales.
Este año, concretamente, son 190 personas porque nos hemos movilizado desde España para desplazarnos hasta allí, entre los investigadores, entre los que yo me encuentro, y los que nos dan ese soporte para que esto sea posible, entre los técnicos de la Unidad de Tecnología Marina, del Instituto de Tierra, y la dotación de la Armada Española.
Las bases españolas, además, están suavemente durante el verano austral, ¿vale? También la Antártida está grabada aquí de cinco meses de verano a siete meses de invierno, pero bueno, son los tres meses.
Nosotros hemos estado como en nuestro julio de aquí, ¿no? Hemos estado allí principios de agosto, aunque lógicamente no tiene nada que ver con las condiciones climáticas.
Bien, y antes de seguir hablando de la Antártida, bueno, vamos a repasar algunas de las cuestiones relacionadas con el continente Antártico. Lo primero, es un continente, ¿vale? El 95% está cubierto de hielo, el grosor medio, dos kilómetros y medio.
En la Antártida tenemos alrededor del 90% de todo ese hielo terrestre y el 80% de agua dulce de todo el planeta. Es el continente más frío, creo que eso lo sabemos todos, el continente más seco, a lo mejor eso no lo teníamos tan claro, y el continente más ventoso. Yo no he tenido, no sé si algún día no ha hecho viento, pero el viento ha sido tremendo.
Yo sé que aquí también ha hecho, entonces estábamos allí, aquí también ha hecho muy mal tiempo, ¿eh? Lo sé, pero allí todos los días, bueno, era asomar la cabecita, ¿no? por la base para afuera y el viento era tremendo. Fijaos que, bueno, nosotros hemos tenido vientos a lo mejor de 40 o 50 kilómetros hora, ¿no? Pero se han llegado a medir vientos de 350 kilómetros hora.
Me gustaría contaros algo, a veces entra ya alguien conmigo a hablar del proyecto y de la actividad que hemos desarrollado allí, y es que es probable que muchos de vosotros sepáis de la Antártida y de las expediciones de principios del siglo XX, que siempre se ha hablado mucho en comentarios y demás, pero a lo mejor no sabéis que a mediados de los años 50, del siglo pasado, ya había 12 países allí desarrollando programas de investigación.
De esos 12 países, 7 además tenían reclamaciones territoriales, es decir, reclamaban que ellos querían su 'cachito' de la Antártida, ¿vale? Su quesito. Bueno, pues Chile, Argentina, las Fuerzas Armadas, están muy cerca, Reino Unido, que también históricamente, luego las expediciones y demás, y Noruega, Australia, Nueva Zelanda y también Francia. Un cachito muy pequeño, pero también estaba en Francia pidiendo su pedacito de la Antártida.
Y otros 5 países que estaban trabajando allí, pero sin reclamaciones. Estados Unidos, Unión Soviética, Japón, Bélgica y Sudáfrica.
Bien, y las bases pasaron en torno a veintipocas, a más de 40, en esos años 50.
Entonces, bueno, pues llevaron, supongo que vieron la necesidad de coordinarse de alguna manera, ¿no?, para trabajar aquí en la Antártida, y apoyarlos un poco cada uno como quisiera hacerlo. Se reunieron en Washington en el 59 y firmaron el Tratado Antártico. Es un tratado muy breve, muy conciso, conservador.
Entró en vigor en el 61, se llevó el acuerdo de que se revisaría en los pasados 30 años, y en el tratado lo que se expone es que la Antártida es de toda la humanidad, prima el trabajo científico, para nada la explotación de recursos naturales ni cuestiones de este tipo, que sí que a los estudios del siglo XX se había hecho, y siempre en un marco pacífico, ¿de acuerdo?
Y en el mundo en el que vivimos hoy día, pues ya lo comentaba, en la primera reunión que tuvimos, es muy loable ver que países como los que os he mencionado, lograron ponerse de acuerdo para esto. Pasaron 30 años, y a lo largo de estos años fueron adhiriéndose diferentes países al Tratado Antártico, ¿vale? Ahí están en el centro los primeros, los doce primeros, se fueron adhiriendo España concretamente en el 82, y en el 88 inauguró su primera base, la Juan Carlos I, y en el 89 ya la base Gabriel de Castilla. Treinta años después, ya revisan el Tratado Antártico, y hay que casualidad, fue en Madrid en el 91.
Entonces, en ese momento en el que ya empieza a haber también una preocupación ambiental muy importante, se plantea, y que están entrando ya muchos países a desarrollar proyectos de investigación, se plantea la necesidad de un protocolo de protección del medioambiente de Antártico. Y es lo que se firma en Madrid. Es decir, el Tratado Antártico se revisa, se juega por otros 50 años, y se le añade lo que se conoce como protocolo de protección del medioambiente, y lo que se conoce más colonialmente en este ámbito como protocolo de Madrid.
Actualmente son 57 los países que pertenecen al Tratado, 29 de ellos consultivos, entre ellos España, y bueno, las reclamaciones territoriales, algunos están preguntando qué pasó con eso, y esto quedó como girado. Es decir, cuando se firmó el Tratado Antártico, en el 59, se dejó, es decir, no se ha quitado, esas reclamaciones están ahí, pero obviamente ahora mismo es algo que no se plantea.
En el 91 realmente quedan ya solo 15 años para tener que reunirse de nuevo y revisar cómo van las cosas.
La preparación de la campaña, como os decía, el día que al final, el mes que hemos estado fuera, pues ha sido el culmen, pero nosotros ya en verano empezamos a movilizarnos porque había que preparar muchas cosas. No en vano, a esos 190 que íbamos a ver el Tratado Antártico, nos convocaron en Madrid a finales de septiembre para tener dos jornadas en las que nos explican un montón de cosas, nos pone sobre avisos, tareas que tenemos que resolver antes de irnos para ponerlo todo en marcha y que la campaña finalmente sea un éxito para todos.
Porque cualquier cosa que no se contemple, vamos a un destino muy alejado de todo, donde solo hay lo que hay en la base y es muy importante llevarlo todo muy bien organizado y muy bien pensado. Os he puesto esto que probablemente creo que ni lo vais a ver, pero bueno, porque los distintos puntos que yo ahora voy a mencionar son cuestiones importantes de cara a la organización del viaje de cada uno.
Aparte de conocer al Comité Polar Español, nos hablaron del Tratado Antártico, el especialista nos habló del Tratado Antártico, también nos hablaron del protocolo de Madrid, tratamos los asuntos médicos, los asuntos médicos son muy importantes, tiene que conseguir el certificado de actitud antártica para poder ir allí, es decir, tienen que vayamos en las mejores condiciones físicas, en las mejores condiciones de salud.
¿De acuerdo? Y en el caso de la base Gabriel de Castilla, que es una base militar, son aún más exhaustivos, tiene un cuadro de exclusión que es militar y aunque vayamos y seamos civiles, pues tenemos que revisarnos y cumplimos todos los requisitos. Nos tuvieron que hacer un chequeo médico completo, analítica, ecología de atome, revisión de boca, oídos, vista, absolutamente todo, espirometría, odiometría, todo lo que podéis imaginar, aparte de también un análisis psicoemocional y las vacunas. Pues he hecho vacunas en noviembre y en mayo me tengo que poner todavía dos, dos recuerdos.
No tanto porque podamos conseguir algo allí, que realmente ahora es un destino donde no hay nadie ni nada, sino porque como vamos a estar en un mundo muy reducido, todos juntos, si alguien importa algo, eso puede ser un riesgo para todo el mundo. Entonces lo que quieren es que vayamos todos lo más protegidos posible para que no haya ningún problema, porque si quiere algo, irremediablemente, esta es la base, no puedes salir de fuera nunca. Entonces, bueno, el tema médico se llevó un buen rato, también tuvimos a unas psicólogas, por lo menos un poco, por si acaso alguno se despistaba y pensaba que era un sitio muy líquido y demás, porque teníamos en cuenta a dónde íbamos, el aislamiento que podíamos tener en un momento dado, los imponderables que pueden surgir, que imponderables surgen, y yo creo que a todos los que hemos ido allí nos han sucedido cosas, pero bueno, han sido, por lo menos en esa campaña han sido cosas sobrellevadas, no ha sucedido nada importante, pero cualquier cosa que no se contemple o una cuestión de salud que a lo mejor alguien haya ocultado, pues puede poner ya no solo en peligro la salud de esa persona, sino en peligro la seguridad de toda la base y el éxito de la campaña, porque al final, claro, el equilibrio se pierde, hay que condenar cuestiones que no estaban observadas.
También hacemos una breve exposición de todos los proyectos científicos, porque como vamos a coincidir en el marco, en las bases, coincidir en grupos de investigación y es todo bastante cooperativo, bueno, pues les interesa, con mi declarar, que todos sepamos qué es lo que van a hacer los distintos grupos que vamos a ir allí.
Muy importante toda la información relativa a cuándo van a ser los viajes, cuándo les va a tocar a cada uno, cuándo sale el Hespérides de Cartagena, porque las pérdidas salen en noviembre y regresan en mayo o junio, pero nosotros ya en las pérdidas podemos montar material científico, por tanto, todo eso lo tenemos que prevenir antes, que no nos vayamos hasta enero, en octubre ya estamos pensando qué cosas tenemos que montar en la carretera que se lleva a la Cartagena, no es más que no solo llevamos cuestiones de carácter científico que necesitábamos para maestrear y demás, sino también unos bidones que nos dejan también llevar en las pérdidas con algunas dudas de ropa, algunas botas, pues pensando en lo típico, que se pierda en el viaje, que es un viaje muy largo y en el periodo básico ya no va a salir, si su maleta no lo ha llevado, ¿dónde tiene que ir? Entonces también nos dejan subir al barco en noviembre un pequeño equipaje por si pasa algo en el viaje ya de cada uno de nosotros. Nos hacen una presentación de cada una de las bases que conozcamos a dónde vamos a ir, igual que cuando uno va a hacer un viaje de placer porque tiene al hotel o el apartamento dónde va a ir y se hace una idea, pues nos explica cuál es la dinámica.
Como os digo, es una base militar, nos tenemos un poco que adaptar a los ritmos militares y a la manera de trabajar de ellos. La base Juan Carlos I, que es una base civil que lleva el CSIC y también los compañeros de la Armada nos ofrecieron la presentación del barco, nos ofrecieron algunas recomendaciones porque, claro, no podemos subirse al barco para hacer un pequeño tránsito y estar tres o cuatro días en un barco, bueno, un agente de tres o cuatro semanas haciendo una investigación en barco, en los microcosmos con un ambiente muy particular que también merece ciertas explicaciones. Acabaron hablándonos de la ropa, yo de repente me di cuenta de que prácticamente tenía ropa pero no para ir a la autonomía, que si me tenía que comprar todo de nuevas, como siempre a niños recién nacidos, y nos hablaron también de todo el tema medioambiental, recordad que en Andalucía no se firmó un protocolo de protección de medioambiente y eso es para que se cumpla...". Hasta aquí la primera parte.

Cartel anunciador de la primera conferencia / PaleoMágina

Cartel anunciador de la primera conferencia / PaleoMágina
En la segunda parte, tras unos minutos para un café y unas pastas, M ª Isabel Abad, incidía en más pormenores técnicos del proyecto concreto que han elaborado en su tiempo en la Antártida, “... El proyecto de investigación en el que nosotros estamos trabajando que lo solicitamos a la Agencia Central y demás, lleva por círculo 'Riesgos asociados a propiedades superficiales de materiales eruptivos de la isla Decepción'. El grupo lo formamos los seis que veis ahí, el primero, Manuel Ureña, que es ingeniero cartográfico, tres físicos, Alfonso Tibero, José Alberto Moleón y Elena Jiménez y dos geólogos, Mario Sánchez, el último, y bueno, y yo, ya sabéis que soy geóloga.
A lo mejor alguno está pensando que con ese nombre, ¿de qué estamos hablando? Porque bueno, riesgo, vale, riesgo, propiedades superficiales, ahí ya a lo mejor nos estamos perdiendo un poco, materiales eruptivos.
Si yo os digo que os imaginéis un volcán, imagino que eso, más o menos, todo el mundo quiere imaginar. A lo mejor algunos incluso han colocado un poquito de nieve en las cumbres, ¿no? Nieves perpetuas, efectivamente, pues si pensamos en… Pues si pensamos en un edificio volcánico, estamos pensando en algo así, pero también podemos pensar en algo de este tipo, que también es cónico, pero a lo mejor tiene un aspecto un poquito menos robusto, ¿no? Y resistente, simplemente porque los materiales volcánicos pueden ser o bien lavas, el magma que llega a la superficie, el líquido fundido que ocurre en el interior de la tierra que llega a la superficie, le llamamos lava, ¿no? Cuando se unifica lava directamente, pues la lava da una sensación como de robustez, ¿no? De que, bueno, pues eso es más o menos estable. Sin embargo, en algunas ocasiones, cuando el magma llega a la superficie, llega muy cargado de gases, claro, disminuye la presión al acercarnos a la superficie, pero los gases escapan y al escapar rompen la lava en trozos, ¿vale? Y eso es lo que llamamos piroclastos, fragmentos de lava.
Entonces, hay muchos edificios volcánicos que no son de lava, que son acumulaciones de piroclastos, de fragmentos de lava, que en función del tamaño se pueden clasificar en bombas, en las grandes y redondeadas, bombas o bloques, en la pilli, y las más finas, de menos de dos milímetros, se llaman cenizas, ¿vale? Cuando tenemos iconos volcánicos que son acumulaciones de este tipo, aquí tenemos una acumulación bastante heterogénea, ¿no? Donde se ven bombas y hay la pilli y cenizas. Ahí tenéis unas fotos de la ceniza. Pues podéis imaginar que, bueno, el riesgo más importante de un edificio volcánico es la inestabilidad de sus laderas, cuando está formada por un piroclasto.
Entonces, cuando se hace una montaña de arena en la playa, sabemos que, bueno, podemos ir amontonando, pero va a llegar un momento en el que eso se va a ir para abajo. Bien, pues de algún modo, nuestro proyecto se centra en el estudio de la estabilidad de los edificios volcánicos, edificios volcánicos que están formados esencialmente por materiales piroclásticos, que es lo que ya esencialmente en isla Decepción, cenizas.
¿Y qué tipo de riesgos volcánicos podemos tener? Pues, en un edificio volcánico cualquiera, aparte de lo que es la propia erupción, ¿no?, y el flujo de piroclastos en un momento dado, la nube, la voluna eriptiva, se hace más o menos viento, la lluvia ácida, lo que a nosotros nos preocupa es la estabilidad y la posible movilidad o deslizamiento de laderas, ¿no? El que haya deslizamientos tal cual o el que se produzcan laares. ¿Y qué son los laares? Los lares son flujos de vano o de lodo que se producen porque hay una descarga de agua, ya sea porque en la cumbre hay un lago, que sabéis que mucho volcanes tiene un lago, o porque hay niveles perpétuos, hay un glaciar. Lógicamente, si se inicia un proceso erictivo, las temperaturas funden de manera inmediata el glaciar en su parte superior y se produce una descarga de agua tan potente que arrastra todo tipo de piroclastos, escombros, a su paso generando esa especie de lodo que es catastrófico y que en los últimos siglos ha acabado con la vida de miles de personas porque son cosas además de muy perniciosas o que ocurren a mucha velocidad y que en algunos casos ni se prevé como en el caso del Nevado del Ruiz en Colombia en el 2005, que algunos recordaréis, el desastre que produjo el Laar en Armero.
Precisamente se sabía que iba a haber una erupción, se había evacuado gente de otros pueblos porque iba a llegar la erupción pero no se creyó que se podía producir un Laar como consecuencia de la erupción y que es lo que provocó la catástrofe de este pueblo como os comentaba, con un número muy elevado de muertes...”.




