Emoción, nervios y tradición: así se vive una procesión desde dentro
Una mirada cercana y sincera a la preparación, los miedos y las sensaciones que acompañan a quienes hacen posible la Semana Santa
Emoción, nervios y tradición: así se vive una procesión desde dentro
Málaga
La Semana Santa de Málaga avanza hacia su cuenta atrás definitiva y, con ella, llegan los traslados, los preparativos finales y la expectación ante un pregón que anunciará este sábado que todo está a punto de comenzar. SER Cofrade reunió en la taberna El Mentidero a varios protagonistas de las hermandades malagueñas para poner el foco en un aspecto del que, como se dijo en la mesa, “no se habla lo suficiente”: cómo se vive una procesión por dentro, desde el trabajo silencioso hasta la emoción más íntima.
Entre los invitados se encontraban Pilar Martín, de la Cofradía del Amor; Antonio García, de Viñeros; y los compañeros de SER Cofrade Antonio Villanúa y José Luis Pérez Cerón, todos ellos con una larga trayectoria en cortejos, tronos y cargos de responsabilidad.
Uno de los temas que se abordaron fueron los momentos previos, esas horas en las que se mezclan el orgullo, la responsabilidad y un nudo en el estómago difícil de explicar. Mientras que un portador o un mayordomo vive la salida como una auténtica montaña rusa emocional, quienes desempeñan labores organizativas apenas tienen tiempo de pensar en otra cosa que no sea la coordinación del cortejo, la resolución de imprevistos o la atención a los menores. La figura del nazareno, tantas veces olvidada, también tuvo protagonismo: un papel silencioso, exigente y, para muchos, la forma más profunda de vivir la estación de penitencia.
Los invitados coincidieron en que los niños son esenciales, pero también un punto de tensión para las familias. Desde la comisión externa se trabaja para que disfruten, estén acompañados y seguros, y para recordar que ese día no es un paseo familiar, sino parte fundamental de la procesión.
La conversación derivó después hacia la convivencia entre tradición y modernidad. Aunque pinganillos, móviles y aplicaciones han facilitado la coordinación interna de la procesión, todos defendieron la importancia de la campana tradicional, un elemento propio de Málaga y una forma clara y hermosa de transmitir órdenes. Una muestra de que la Semana Santa evoluciona, pero sin renunciar a su identidad.
La tertulia también subrayó el papel de convivencias, ensayos solidarios y encuentros de hermandad en el impulso de la participación. Actividades familiares, jornadas masivas y el trabajo constante durante todo el año están acercando a más hermanos y generando un verdadero sentimiento comunitario que se nota después en la calle.
Con la Semana Santa ya a las puertas, los cofrades compartieron un deseo común: que el tiempo acompañe, que no haya sobresaltos y que Málaga pueda disfrutar plenamente de lo que miles de personas llevan meses preparando en silencio. Porque, como quedó claro en la tertulia, detrás de cada procesión hay mucho más que un recorrido: hay emoción, dedicación, nervios, fe y una ciudad entera esperando volver a encontrarse con lo que más quiere. Ya puedes escucharlo.