La vivienda, en el ejemplo de Cataluña
Esta comunidad autónoma será la primera en España que prohíba a grandes tenedores adquirir nuevos inmuebles solo en zonas tensionadas y si no son para residencia habitual

La Columna de Anda Huguet (23/03/26)
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Jerez
Me contaba días atrás una fisioterapeuta de 32 años empleada de una clínica de la provincia de Cádiz que ya no aspira a comprar una vivienda. Ni ahora ni en el futuro. Me decía esta sanitaria con contrato indefinido a jornada completa, sin asomo alguno de frustración, que ni tiene ni dispondrá de los 40 o 50.000 euros que le exigen para cubrir el 30% del precio de un piso. Esta joven gaditana hablaba con absoluta resignación y su historia es la de una generación completa.
Es tal el problemón que sufren millones de personas con la falta de acceso a una casa, que no logro entender por qué se tacha de descabellada, populista y no sé cuántas cosas más la decisión de Cataluña de restringir, de manera temporal, la compra de algunas viviendas. Esta comunidad autónoma será la primera en España que prohíba a grandes tenedores adquirir nuevos inmuebles solo en zonas tensionadas y si no son para residencia habitual. La norma sí permite además a los pequeños patrimonios adquirir propiedades en esas mismas áreas, pero siempre que se destinen a alquiler de larga temporada. Por más vueltas que le doy, no veo el escándalo.
Con esta norma, Cataluña aprobará una medida pionera en España, pero no única en el mundo. Canadá, Nueva Zelanda, Croacia, Suiza, Singapur, Dinamarca, Malta, Suiza y Países Bajos ya han respaldado con anterioridad límites a la compra de casas para frenar la especulación y la escalada de precios.
La propuesta catalana ni es un disparate ni es ilegal. Basta recordar que hasta el artículo 47 de la Constitución, ese que recoge el derecho de los españoles a disfrutar de una casa digna, dictamina en su parte final, esa que pocas veces se recuerda, que los poderes públicos “regularán la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.
Por el camino se están truncando proyectos de vida y en algún momento nos tendremos que plantear, mucho más en serio, si la vivienda -como dice un buen amigo economista- es un bien de mercado o uno de primera necesidad.




