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Semana clave en el conflicto del Metro: negociación este jueves antes de la huelga en Semana Santa

Semana clave en el conflicto del Metro: negociación este jueves antes de la huelga en Semana Santa

Málaga

La negociación del convenio colectivo de Metro Málaga afronta esta semana un momento decisivo. Tras los últimos paros y una propuesta empresarial ampliamente rechazada por la plantilla, sindicatos y concesionaria volverán a verse las caras este jueves 26 de marzo en el Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía (Sercla).

Hoy por Hoy Málaga (23/03/2026)

La cita llega a sólo cuatro días del primer paro de Semana Santa, previsto para el Lunes Santo, 30 de marzo, y el clima es de bloqueo total. Así lo han contado en el programa Hoy por Hoy Málaga el presidente del comité de empresa Alexis Martín del sindicato CSIF y Daniel López delegado de CC.OO. Ya puedes escuchar la entrevista.

La sesión ante el órgano de mediación debía celebrarse inicialmente el 19 de marzo, pero fue pospuesta al día 26. Para los representantes sindicales, ese aplazamiento evidencia que el conflicto ha entrado en un punto crítico. Tras meses de negociaciones sin acuerdo sobre el cuarto convenio colectivo, empresa y representantes de los trabajadores volverán a sentarse con el objetivo de acercar posturas.

Tanto CSIF como CCOO aseguran que acudirán con “la mayor predisposición”, pero advierten de que la empresa debe mover ficha si se quiere evitar que la Semana Santa arranque con servicios limitados.

Por qué los trabajadores mantienen el pulso

La plantilla mantiene el pulso porque considera que la oferta actual está muy lejos de lo que necesita un servicio que ha visto triplicada su afluencia. Denuncian que este fuerte incremento de carga laboral no ha ido acompañado de mejoras equivalentes en salarios, descansos y seguridad laboral.

De hecho, el rechazo a la última propuesta de la empresa, que incluía un aumento salarial del 28% entre 2026 y 2029, reducción de jornada y algunos pluses, fue masivo: más del 90% de los trabajadores votó en contra en la asamblea.

Uno de los principales motivos del desacuerdo es la diferencia salarial con respecto al Metro de Sevilla. Mientras un conductor en Málaga percibe unos 27.000 euros brutos anuales en conceptos fijos, su equivalente en Sevilla supera los 34.000 euros, según los estudios manejados por los sindicatos.

Esa brecha del 25% ha sido, según expresan, un agravio histórico que debía resolverse con la llegada del metro al centro de la ciudad. A eso se suma el debate sobre la conducción continuada: los trabajadores alertan de que los turnos actuales, que pueden superar las tres horas seguidas, generan fatiga física y mental y ponen en riesgo la seguridad. Piden limitar la conducción a dos horas y media, algo que consideran una medida organizativa y “perfectamente asumible” sin necesidad de contratar más personal.

La dirección, por su parte, asegura sentirse “desconcertada” por la negativa sindical después de haber presentado un preacuerdo que, según afirma, supone un avance significativo en lo económico y en cuestiones como la jubilación parcial o la adaptación de puestos ante incapacidad sobrevenida. Pero los representantes de CSIF y CCOO insisten en que, aunque la cifra del 28% pueda parecer elevada, el impacto real sobre las cuentas de la empresa es mínimo y no soluciona las diferencias respecto al resto del sector.

Metro Málaga es una concesionaria privada participada mayoritariamente por un fondo francés Vauban, que, según los cálculos de los sindicatos, ha repartido cerca de 100 millones de euros en dividendos desde que comenzó a explotarse la infraestructura.

El papel de la Junta de Andalucía, que posee el 24% de la concesionaria, se ha convertido también en un punto de fricción. Los sindicatos reclaman una implicación más activa del Gobierno andaluz en la resolución del conflicto, pero aseguran que hasta el momento no han recibido ninguna señal de posicionamiento ni mediación directa.

La reunión del jueves se presenta, por tanto, como el último margen real para evitar un escenario de paros en pleno Lunes Santo, con trenes al 50% y la posibilidad de saturación en estaciones clave del centro. Si no hay avances, los sindicatos advierten de que el conflicto no solo continuará más allá de Semana Santa, sino que podría enquistarse durante meses con el respaldo de la plantilla.