Familias malagueñas denuncian que Educación niega adaptaciones en las pruebas de acceso a la universidad para alumnado con TEA y dislexia
Reclaman un trato equitativo y critican que la negativa administrativa penaliza errores previos del propio sistema educativo

Familias malagueñas denuncian que Educación niega adaptaciones en las pruebas de acceso a la universidad para alumnado con TEA y dislexia
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Málaga
La negativa de la Delegación de Educación de Málaga a conceder tiempo adicional en la prueba de acceso a la universidad (PEvAU) a alumnado con trastorno del espectro autista (TEA) o dislexia diagnosticado en Bachillerato ha generado preocupación creciente entre varias familias de Málaga. Los afectados cuentan en el programa Hoy por Hoy Málaga que tienen informes oficiales y reciben adaptaciones en sus institutos, pero la administración se acoge a una normativa autonómica para rechazar su solicitud por no haber sido diagnosticados en etapas previas.
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Hoy por Hoy Málaga (24/03/2026)
María García es madre de una estudiante del IES Salvador Rueda que cursa Bachillerato Internacional y tiene TEA con altas capacidades. Explica que la falta de diagnóstico temprano se debió a fallos del propio sistema educativo. Su hija acudió en varias ocasiones a orientación en la ESO, pero “cada vez era un orientador diferente”. “Le decían que gestionara mejor su tiempo, pero no la diagnosticaron; incluso los profesores lo planteaban en las evaluaciones y no se hizo nada”, lamenta.
Cuando llegó a Bachillerato, la orientadora del centro donde actualmente cursa sus estudios sí detectó la situación “nada más verla” y recomendó un estudio completo, que confirmó el diagnóstico. Sin embargo, Educación ha denegado las adaptaciones para las pruebas de acceso a la universidad argumentando que el informe no es previo al Bachillerato. “Entendemos que no ha sido diagnosticada no por su culpa, sino porque el sistema no funciona bien. Es como si estuviera pagando dos veces esa desigualdad”, denuncia García.
Dislexia detectada tarde por falta de pruebas en la ESO
El caso se repite en las familias de José Domingo Sánchez y Manuel de Castro, cuyas hijas también han recibido un diagnóstico tardío de dislexia pese a que la familia llevaba años alertando en sus centros.
Sánchez relata que, durante la ESO, advirtieron al instituto de que su hija Ana podía tener dislexia, pero “como no había fracaso escolar, no se le hacían las pruebas”, explica en SER Málaga. Solo obtuvieron el diagnóstico tras acudir a un gabinete privado, cuyo informe después fue confirmado por el propio centro educativo. “Todo este trastorno en el tiempo ha hecho que el diagnóstico definitivo sea en primero de Bachillerato, y ahora es cuando te piden que estuviera diagnosticada antes”, explica.
Manuel de Castro describe un proceso similar con su hija Inés, detectada por un familiar profesor antes de iniciar Bachillerato. Tras un informe privado que confirmaba dislexia severa, el centro la censó oficialmente y comenzó a aplicar adaptaciones. Sin embargo, en Selectividad no se le concederá el tiempo adicional. “Nos encontramos con el doble agravio de ser descubierta tarde y encima no tener las adaptaciones correspondientes en la PAU”, afirma.
Las familias coinciden en que el impacto emocional en las alumnas es enorme, en un curso ya de por sí exigente.
“Mi hija no lo sabe, sería un trastorno muy grande ahora que está estudiando; estamos intentando solucionarlo”, reconoce Sánchez. En el caso de Inés, “lo vive con mucha ansiedad”, explica su padre. “Ellas se imponen una presión enorme por llegar a una nota determinada”.
Los padres subrayan la contradicción: durante segundo de Bachillerato sí se están aplicando las medidas que ahora se niegan en Selectividad. Entre ellas, media hora extra, un aula con mejor iluminación y criterios de corrección específicos para dislexia.
“Están preparando a los alumnos con unas circunstancias que no serán las que se encuentren en las pruebas de acceso a la UMA: Es absolutamente injusto”, critican. En el caso del alumnado con TEA, además del tiempo adicional, se habilita un entorno menos estresante. “Eso les da seguridad”, recuerda María.
Las familias han presentado escritos en la Delegación de Educación y también han consultado a la Universidad de Málaga, que les ha comunicado que la decisión corresponde exclusivamente a la administración educativa.
“Pedimos un tratamiento equitativo, que es lo que proclama Educación que hace”, argumenta José Domingo Sánchez. “Estas condiciones no son sobrevenidas, son de nacimiento. El momento del diagnóstico no puede influir: es un problema del sistema, y el sistema debe hacerse cargo”.
La SER se ha puesto en contacto con la Delegación de Educación de Málaga, que ha respondido por escrito a esta emisora que, a través del Servicio de Ordenación Educativa, se está llevando a cabo una revisión individualizada de los casos en los que las familias han presentado una reclamación después de no haberse concedido inicialmente las adaptaciones solicitadas.
Desde la Junta añaden que “las adaptaciones de los ejercicios de las pruebas de acceso a la Universidad son medidas extraordinarias que requieren una autorización expresa, siempre que el centro educativo acredite las medidas de atención a la diversidad aplicadas a ese alumnado en etapas anteriores, de acuerdo con el correspondiente informe de evaluación psicopedagógica”.
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