La Banda Municipal de Morón y la Escuela de Arahal llenan de música y esperanza el Hospital de Valme
Catorce músicos ofrecen un concierto cofrade en la sala de quimioterapia dentro del programa de Humanización en el área de Oncología.

Miembros de la Banda Municipal de Música de Morón y de la Escuela de música de Arahal, llevan su música al Hospital de Valme para aliviar a enfermos de cáncer.

En la tarde de ayer, la sala de tratamiento de quimioterapia del Hospital de Valme de Sevilla se llenó de música, emoción y esperanza gracias a una audición benéfica protagonizada por un grupo de 14 músicos, en su mayoría integrantes de la Banda Municipal de Música de Morón, junto a varios componentes de la Escuela Municipal de Música de Arahal.
La iniciativa, enmarcada dentro del programa de Humanización del hospital en el área de Oncología, buscaba ofrecer un respiro a pacientes, familiares y profesionales sanitarios a través de un repertorio cuidadosamente seleccionado de marchas cofrades. Entre las piezas interpretadas destacaron “Macarena” de Abel Moreno, “La Madrugá”, “Cristo en la Alcazaba”, “La Estrella Sublime” —con la participación especial de un violín—, “Rocío”, “Esperanza de Vida” y “Siempre la Esperanza”.
Los músicos afrontaban la actuación con cierta incertidumbre, especialmente por las particularidades acústicas del espacio y la adaptación del grupo a un entorno tan singular. Sin embargo, el resultado superó todas las expectativas. La acogida fue “abrumadora”, según relatan los propios participantes, comenzando por el equipo médico, con el jefe de planta al frente, y continuando con los pacientes, muchos de los cuales llevaban desde primeras horas de la mañana recibiendo tratamiento.
La música logró lo que parecía difícil: romper la rutina hospitalaria y ofrecer un momento de desconexión emocional. Durante un rato, los asistentes pudieron apartar sus preocupaciones y dejarse llevar por melodías profundamente arraigadas en la cultura andaluza.
Uno de los momentos más entrañables de la jornada llegó con la interpretación improvisada de “Campanilleros”. Ante la ausencia de instrumentos de percusión típicos como cascabeles o campanillas, pacientes y familiares participaron activamente utilizando sus propias llaves y llaveros, creando una atmósfera única de complicidad y cercanía.

La experiencia resultó profundamente conmovedora también para los músicos, quienes reconocen haber tenido que contener la emoción en varios momentos. “A todos, en mayor o menor medida, nos ha tocado vivir esta enfermedad”, señalan, lo que hizo aún más significativa su participación.
La actuación concluyó con un sentimiento compartido de satisfacción y gratitud: por haber contribuido a aliviar, aunque solo fuera por un instante, la carga emocional de quienes luchan contra la enfermedad; por dar visibilidad al compromiso social de sus formaciones musicales; y por la oportunidad brindada por el departamento de Participación Ciudadana del Hospital de Valme.
Como broche final, los participantes recordaron una célebre cita atribuida a Platón que resume el espíritu de la iniciativa: “La música es medicina para el alma”.




