Alejandro López Andrada reivindica el campo y la memoria en ‘La Huella Azul’
El escritor cordobés presenta una elegía en prosa donde homenajea al mundo rural, las tradiciones y la mirada de la infancia que sigue marcando su literatura

Alejandro López Andrada presenta "La huella azul"
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Córdoba
El escritor cordobés Alejandro López Andrada ha venido a Hoy por Hoy Córdoba a presentarnos La Huella Azul, su último libro publicado por Ediciones Hiperión, una obra compuesta por 48 poemas en prosa en la que vuelve a situar en el centro de su escritura el campo, la memoria y la identidad.
Dividido en tres partes —ámbitos, imágenes y ausencias—, el libro se presenta como una elegía rural en la que el autor rinde homenaje al campesinado andaluz y a una forma de vida que, según ha defendido, ha sido olvidada. López Andrada ha subrayado que se trata de su obra “más andaluza”, en la que ha querido reflejar la dureza del trabajo en el campo, la emigración y el progresivo vaciamiento de los pueblos.
La memoria de una infancia en el campo
El autor ha explicado que su literatura nace directamente de su experiencia vital y, en particular, de la infancia vivida en contacto con la naturaleza. “Mi mirada sigue siendo la del niño que fui”, ha afirmado, destacando que todo lo que escribe tiene su origen en lo aprendido de pastores, jornaleros y vecinos de su entorno.
En este sentido, La Huella Azul recupera escenas y símbolos del mundo rural —la siega, los paisajes de dehesa, las aves o los ciclos de la tierra— que forman parte de una memoria colectiva que el escritor considera fundamental preservar. La obra pone en valor una sabiduría ligada a la observación y al respeto por los ritmos naturales, frente a una sociedad actual que, a su juicio, vive de espaldas a esas raíces.
Tradición, identidad y homenaje
El título del libro alude a la huella que dejan las personas y los lugares en el tiempo, mientras que el color azul simboliza la pureza, la autenticidad y la transparencia. A través de estos elementos, López Andrada construye un relato íntimo y a la vez universal sobre la identidad y la pertenencia.
El escritor ha defendido que su obra es, ante todo, un homenaje a la gente humilde del campo, a quienes considera depositarios de una cultura y una forma de entender la vida que no deben perderse. En sus páginas, esa tradición aparece vinculada no solo al pasado, sino también a la construcción de una mirada literaria que sigue conectando con el presente.




