Carrera Oficial
Firma de opinión del historiador Gonzalo Herreros

Carrera oficial. Gonzalo Herreros
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Córdoba
El olor a azahar, las torrijas en los escaparates y las hordas de gentes con radioguías colgadas paseando por nuestra callejas son medidores infalibles de que han llegado los días de la Pasión, esa que tanto y no siempre bien vivimos en nuestra Andalucía. Pero vamos camino de una década que detectamos la llegada del día más bello del año, el Domingo de Ramos, gracias a otro indicador: el mastondóntico montaje de gradas en uno de los entornos monumentales más bellos de España.
Creo que ha llegado el día en que ciudadanos, devotos y cofrades, autoridades y paisanos, aceptemos que en dos o tres años habría que hacer un debate serio, sin apriorismos, sin tapujos ni complejos, de si la Puerta del Puente, Triunfo, Torrijos, Cardenal Herrero y la Santa Iglesia Catedral son, en conjunto o parte por parte, la Carrera Oficial que puede sostener nuestra Semana Santa de Córdoba. Y digo puede, porque querer claro que se quiere, no hay entorno más espectacular desde lo visual ni más significativo desde lo religioso que este.
Para bien o para mal, Córdoba no es Sevilla ni Málaga. No es sensato dejar de lado que las calles son las que son, que con la actual configuración de nuestra Carrera Oficial los horarios se ha complicado cada vez más, que se han perdido señas de identidad muy potentes de multitud de cofradías, que el perjuicio urbano y espacial en su recorrido debido a la infraestructura no es menor y que tenemos media docena de hermandades y prohermandades llamando a la puerta de la Semana Santa para incorporarse a los días grandes de aquí a no tanto tiempo. Porque quizá alcanzar un objetivo de excelencia, hacer de la Mezquita-Catedral el centro espiritual y obligado de nuestros recorridos, ha conllevado un precio costoso, y a un medio plazo puede que inasumible




