A 10 jornadas de Primera: al Almería le sobra Liga
Entra en la recta final con una autoridad descomunal, 64 goles en la mochila y con inercia ganadora

Tener en el banquillo a Jon Morcillo es un lujo. / Juan Sánchez

Almería
El Almería se sale. Llega a la parte decisiva de la temporada con una sensación que pocos pueden presumir en Segunda: transmite que va a terminar antes que la propia Liga. La flecha apunta claramente hacia arriba, el juego fluye y los números acompañan de manera contundente. Con 64 goles marcados, el equipo de Rubi ha roto todos los patrones del campeonato. El vestuario desprende confianza y las victorias llegan con una naturalidad impropia del tramo final. En este contexto, competir parece casi una extensión de disfrutar: el Almería, como los niños del Málaga, se divierte.
Quedan diez jornadas y el Almería se presenta como uno de los equipos más sólidos, reconocibles y peligrosos de la categoría. No le afectan las curvas del calendario porque ha encontrado una velocidad de crucero propia, sostenida en su equilibrio y en el rendimiento de sus hombres clave. La hinchada percibe que algo grande está cerca y el grupo, liberado, juega para confirmar esa sensación. Los partidos se resuelven por calidad, oficio y contundencia. Si mantiene este nivel, la Liga se le va a quedar corta. La presión no existe: es su aliada.
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Un ataque que marca la diferencia
El Almería ha construido una candidatura al ascenso desde el gol, una herramienta que usa con una facilidad insultante. La variedad ofensiva le permite resolver encuentros ajustados y sentenciar otros antes del descanso. No depende de un solo hombre, sino de un sistema que multiplica opciones. Por dentro, por fuera o a balón parado, siempre genera peligro. Con semejante arsenal, competir se vuelve mucho más sencillo. No se hizo nada pero apunta a que se le queda corta LaLiga y subirá antes de la jornada 42. Los que salen y los que entran de refresco van como motos a por los puntos.
Un equipo que juega sin freno
Rubi ha conseguido que su Almería no se frene ni en los momentos de mayor tensión. La estructura es sólida, el bloque trabaja sincronizado y la defensa ha ganado en madurez y fiabilidad. Los centrocampistas interpretan los tiempos con precisión y los delanteros viven una racha que parece interminable. La confianza se percibe en cada acción. Esa mezcla de orden y libertad competitiva explica su despegue. Entra en la fase culminante de la temporada con la confianza como aliada para no fallar, apuntando al liderado que lo acaricia y lo va a pelear.
Una dinámica que acelera el ascenso
En una categoría tan cruel como la Segunda, llegar fuerte al final lo cambia todo, y ese es precisamente el punto en el que se mueve el Almería. El equipo compite con una intensidad que derrite rivales y convierte cada partido en una oportunidad de ampliar ventaja con de atrás y presionar al de arriba. La dinámica pesa más que los nombres y más que el calendario. El vestuario lo sabe y lo aprovecha. Con diez jornadas por delante, el ascenso deja de ser un sueño y empieza a parecer un destino cercano. A este paso al Almería le sobra Liga. No se puede llegar mejor a la recta final. La clave es no perder la humildad que también gana partidos.

Tony Fernández
Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia...




