Altamar: el “milagro” de La Trinidad que ya ha cambiado la vida de más de 200 familias
La asociación, activa desde 2005 en el barrio malagueño, acompaña a familias vulnerables con educación, apoyo integral y oportunidades para sacarlas de la exclusión social
Altamar: el “milagro” de La Trinidad que ya ha cambiado la vida de más de 200 familias
Málaga
La asociación Altamar Educación y Familia se ha consolidado como un referente social en el barrio malagueño de La Trinidad, donde desde 2005 trabaja con menores y familias en situación de vulnerabilidad. A lo largo de su trayectoria, más de 200 familias han pasado por sus programas, centrados en la educación como herramienta clave para romper el ciclo de exclusión social.
Hoy por Hoy Málaga (30/03/2026)
Ubicada en un espacio cedido por la parroquia de San Pablo, la entidad desarrolla un acompañamiento integral que va más allá del refuerzo escolar. Su labor incluye apoyo educativo diario, orientación familiar, cobertura de necesidades básicas y actividades de ocio educativo. Actualmente, atienden de forma directa a 27 familias.
“El objetivo no es solo que los niños estudien, sino fortalecer a toda la familia”, explican la directora de la iniciativa Victoria Marín, conocida en el barrio como "Peque" y María Silvestre presidenta de la asociación. En este contexto, Altamar trabaja con realidades complejas marcadas por el desempleo, la falta de formación, la precariedad o problemas sociales añadidos, ofreciendo un seguimiento cercano y continuado. Ya puedes escuchar la entrevista.
El impacto del proyecto se refleja en historias como la de Aitor Zamora, vecino del barrio y antiguo usuario, que se ha convertido en el primer universitario de su familia y ahora colabora como voluntario. “Para mí, Altamar siempre ha formado parte de mi vida”, señala. Actualmente estudia Pedagogía y representa uno de los ejemplos del cambio que promueve la asociación.
Las familias también destacan el papel clave de la entidad en su día a día. “Nos han ayudado en todo: en la educación de nuestros hijos, en la organización familiar y en salir adelante”, explica Susana, madre usuaria del programa, que subraya el acompañamiento recibido tanto a nivel educativo como personal.
Altamar nació inicialmente como un proyecto de apoyo a mujeres del barrio, con talleres formativos orientados a mejorar su empleabilidad. Con el tiempo, la demanda llevó a incorporar el refuerzo escolar para los hijos y ampliar su actividad hasta convertirse en un proyecto socioeducativo integral.
El funcionamiento de la asociación es posible gracias a la colaboración de entidades públicas y privadas, así como al trabajo de una red de unos 35 voluntarios. No obstante, desde Altamar señalan la necesidad de seguir creciendo, especialmente en infraestructuras, para ofrecer más espacios adecuados a los menores.
En un barrio con escasez de zonas verdes y recursos, la asociación se ha convertido en un punto de apoyo fundamental. Su objetivo a largo plazo es claro: seguir fomentando la educación y generar oportunidades reales para que niños y familias puedan construir un futuro diferente.