Opinión

El pecado original de Podemos Andalucía

La dirección estatal morada ha mantenido bloqueado el acuerdo con sus socios hasta

casi el final del plazo: así no se moviliza a un electorado

La Columna de Carlos Rocha en La Ventana de Andalucía (31/03/2026)

Sevilla

Teresa Rodríguez aprendió pronto cuál era el pecado original del partido que ayudó a levantar al calor del 15M hace ya más de una década. Podemos es, junto con Vox, el partido más centralista que hay en el tablero político español. La exdirigente gaditana, que encabezó a los morados durante más de un lustro, se dio de bruces contra la pared del jacobinismo morado en más de una ocasión hasta que optó por montarse por su cuenta y refundar Adelante Andalucía.

Rodríguez dio el paso, dijo, para llevar una voz andaluza a Madrid. Y eso es justo lo que han echado en falta sus herederos en la dirección de Podemos Andalucía, una voz en Madrid para poder decidir desde el territorio.

Ha pasado más de un año desde que IU y el Partido Comunista de Andalucía echaron las redes para reeditar la coalición Por Andalucía, esa coalición que arrancó al ralentí después de una negociación in extremis, pero después echó a andar con moderado éxito. En Podemos Andalucía estaban por la labor, pero, como le pasó a Teresa Rodríguez, se chocaron con una pared.

En ese camino, en esos choques, se han dejado a una figura emergente en una izquierda no muy sobrada de cantera, el diputado José Manuel Gómez Jurado, que deja de momento la política institucional. También han visto cómo la dirección andaluza de Raquel Martínez se quedó sin capacidad de maniobra ante las tesis de la dupla Ione Belarra e Irene Montero y su rechazo a coaligarse con nada que oliera a Yolanda Díaz.

La pared se ha roto a última hora, pero no a base de golpes, sino de realidad. Podemos lleva dos elecciones seguidas por debajo del 1% de los votos y las encuestas no le dan mejores números en Andalucía. Una tierra en la que un día tuvieron 15 escaños y en la que lograron asustar al todopoderoso PSOE de Susana Díaz. Como en 2022, es probable que haya acuerdo tras una llamada de auxilio de los morados a unos días del final del plazo. ¿Pero qué mensaje mandan los dirigentes morados a un electorado al que deben movilizar, no justo lo contrario? Sobre todo después de este comportamiento casi caprichoso ante el reto al que se enfrenta la izquierda?

Carlos Rocha

Colaborador de La Ventana Andalucía.