Cuatro décadas de registros constatan que las tormentas en el sur de la península son ahora más severas y extremas
Los patrones detectados apuntan a un cambio real y sostenido con implicaciones directas para la seguridad, la planificación territorial y la adaptación al cambio climático

Rosa Molina - Replantear gestión de la costa
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Huelva
Los registros de los últimos 40 años confirman que las tormentas en el sur de la península han incrementado su riesgo, con más episodios severos y extremos, y han aumentado su energía. Los patrones detectados apuntan a un cambio real y sostenido con implicaciones directas para la seguridad, la planificación territorial y la adaptación al cambio climático.
Una nueva investigación ha constatado que los temporales a ambos lados del Estrecho de Gibraltar responden a un nuevo patrón con más energía, más riesgo y un clima que claramente ha cambiado. El trabajo analiza cuatro décadas de datos sobre oleaje (1985-2024) en la costa suroeste de España y el norte de Marruecos, confirmando transformaciones profundas en los regímenes de tormentas del Atlántico y del Mediterráneo, dos cuencas con comportamientos muy distintos pero conectadas a través del Estrecho.
La investigación abarca más de 580 kilómetros de litoral entre Huelva, Cádiz, Málaga y Tánger, en Marruecos, y clasifica miles de tormentas en cinco niveles de intensidad mediante un método estadístico que asegura resultados sólidos.
Los datos muestran que el Atlántico concentra las tormentas con más energía. Las olas superan los 3 metros en algunos puntos de la costa marroquí. Son episodios intensos pero de menor duración, asociados a sistemas oceánicos de gran escala que avanzan rápidamente. En cambio, el Mediterráneo presenta tormentas más frecuentes y prolongadas, impulsadas por dinámicas locales y vientos persistentes del este, con alturas de ola generalmente inferiores a las del Atlántico.
El estudio también identifica cambios temporales claros. En el Atlántico, las tormentas han pasado de ciclos de cinco años antes de 2003 a ciclos más cortos —de 2 a 4 años— en las dos décadas más recientes. Esta transición sugiere una mayor influencia de grandes patrones climáticos, como la Oscilación del Atlántico Norte. En el Mediterráneo, los ciclos también se acortan, aunque de forma más débil.
Otro de los hallazgos relevantes de esta investigación es el aumento de tormentas significativas, severas y extremas, así como la aparición de años con energía excepcionalmente alta en el oleaje. Estas tendencias también van acompañadas de un desplazamiento del periodo de mayor actividad: los picos de tormenta se producen cada vez más tarde, desde finales del invierno hasta principios de la primavera, ampliando la ventana de riesgo para las poblaciones costeras y las infraestructuras marítimas.
Rosa Molina, investigadora del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cádiz, es coautora de este trabajo.
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Rosa Molina - Tormentas desplazadas en el tiempo
Los autores subrayan que estas transformaciones obligan a actualizar los modelos de riesgo y las estrategias de gestión costera en un entorno especialmente sensible como el de la frontera Atlántico-Mediterráneo. Los patrones detectados apuntan a un cambio real y sostenido en la climatología de tormentas, con implicaciones directas para la seguridad, la planificación territorial y la adaptación al cambio climático.
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Rosa Molina - Replantear gestión de la costa
El estudio ha sido publicado en el último número de la revista de divulgación científica 'Estuarine, Coastal and Shelf Science'.
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Santiago González Sarrión
Jefe de Informativos de Radio Huelva.




