¿Con IVA o sin IVA?: la cultura que sostiene la economía sumergida en Córdoba
Un informe de Iniciativa 2030 sitúa entre el 20% y el 28% del PIB provincial fuera del control fiscal y advierte de sus efectos en la precariedad laboral y el deterioro de los servicios públicos

Entrevista a José Miguel Salinas sobre informe de economía sumergida
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Córdoba
La economía sumergida en Córdoba no es solo una cuestión de fraude fiscal, sino un fenómeno profundamente integrado en la cultura social. Así lo ha defendido en Hoy por Hoy Córdoba el economista José Miguel Salinas, uno de los autores del informe Córdoba ante la anomalía económica, quien ha señalado que estas prácticas están “toleradas e incluso admiradas” por buena parte de la ciudadanía.
Una práctica normalizada
El estudio sitúa entre el 20% y el 28% del producto interior bruto provincial en la economía no declarada, un volumen que, según Salinas, se explica en gran medida por la aceptación social de estas conductas. “Quien arregla el coche sin pagar IVA presume de haberlo hecho así”, ha explicado, reflejando una mentalidad en la que eludir impuestos no solo no se penaliza socialmente, sino que en ocasiones se valora de forma positiva.
Esta normalización se traduce en comportamientos cotidianos como pedir servicios sin factura o aceptar pagos en efectivo sin declarar. “El profesional te pregunta directamente si lo quieres con IVA o sin IVA”, ha añadido, evidenciando hasta qué punto estas prácticas forman parte de la vida diaria.
Raíces históricas y sociales
El informe vincula este fenómeno a la evolución histórica de Córdoba, marcada por una débil industrialización y una economía tradicionalmente agraria.
Salinas ha explicado que la ausencia de una burguesía empresarial innovadora y de una formación técnica sólida ha contribuido a perpetuar este modelo, en el que la economía informal se ha consolidado como una alternativa habitual.
Consecuencias en el empleo y la igualdad
Uno de los principales efectos de esta aceptación cultural es la precariedad laboral. Sectores como la hostelería o el servicio doméstico han funcionado durante años con contratos parciales que no reflejan las horas reales trabajadas o directamente sin contrato.
Esta situación tiene un impacto directo en las condiciones de vida de los trabajadores, especialmente a largo plazo. “La economía sumergida hace que la cotización sea mínima y, cuando llega la jubilación, las pensiones son mucho más bajas”, ha advertido.
Impacto en los servicios públicos
El documento también alerta de las consecuencias para el conjunto de la sociedad. La economía sumergida supone que las administraciones dejan de ingresar entre 200 y 300 millones de euros anuales, recursos que podrían destinarse a sanidad, educación o infraestructuras.
En este sentido, Salinas ha insistido en que aceptar pagos en negro “es cavar tu propia tumba económica”, ya que debilita el sistema que sostiene los servicios públicos.
La necesidad de un cambio de mentalidad
Frente a este escenario, el informe apuesta por un cambio cultural como eje principal de la solución. Más allá del refuerzo de las inspecciones, los autores consideran imprescindible fomentar la educación económica y la concienciación social.




