Los 15.000 votos de Moreno
El PP andaluz busca movilizar al voto de centro que el PSOE ha descuidado salvo en los ayuntamientos en los que gobierna

La Columna de Javier Alonso ( 08/04/26)
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Sevilla
Dice el presidente andaluz que la mayoría absoluta se juega en un margen de apenas 15.000 votos. Evidentemente, en estos momentos esta cifra no tiene sustento alguno, pero es un dato tremendamente efectivo para su campaña.
El mensaje es claro: cada voto cuenta para quien prefiera a Moreno como presidente en solitario aunque sea como un mal menor ante el resto de escenarios posibles.
Moreno necesita que su votante tradicional que según todas las encuestas está mayoritariamente satisfecho con su gestión no se confíe el 17 de mayo. Y que aquellos que puedan estar algo desencantados con la gestión andaluza o con la dirección de Génova no acaben cediendo su voto a Vox.
Pero sobre todo necesita consolidar el espacio que consiguió en 2022. Entonces captó ese voto de centro que en Andalucía fue patrimonio del PSOE, que luego entró en disputa con Ciudadanos y que ahora parece en buena medida absorbido por la figura de Juanma Moreno. Si hay una fuga inevitable hacia Vox, tiene que compensarla por el otro lado.
La estrategia está avalada por las encuestas. Incluso el CIS de Tezanos le considera como el candidato mejor valorado tras ocho años de gestión y hay una enorme diferencia entre quienes le prefieren como presidente y quienes se decantan por cualquier otra opción.
Esto no quiere decir que en Andalucía no haya problemas. La sanidad y la vivienda lo son y muy graves. Pero según las encuestas las alternativas posibles no han conseguido convencer a la ciudadanía de que tienen la solución.
En este escenario el desafío de María Jesús Montero es descomunal. Y todo ello, en muy poco tiempo. En primer lugar, tiene que reconstruir a una candidata muy preparada, con mucha experiencia y buen discurso político pero cuya figura se ha desdibujado durante los últimos años hasta el punto de que no hay ni una encuesta en la que consiga obtener una buena valoración. De ahí los esfuerzos que se están realizando desde la salida del Ministerio, aunque quizá haya sido algo tarde.
En segundo lugar, porque los giros que ha dado el PSOE a nivel nacional y en Andalucía durante los últimos años le han alejado cada vez más de la pelea por el centro. Es un espacio que sólo conserva en los ayuntamientos en los que gobierna, muchos menos desde las últimas municipales. Por eso, ese llamamiento a la implicación de los alcaldes y alcaldesas.
Y en tercer lugar porque la estrategia del PSOE durante estos cuatro años no ha conseguido los resultados esperados. El objetivo de cualquier grupo de oposición es llegar a las urnas con el adversario lo más desgastado posible y no hay encuesta que marque que se haya logrado. Se acercó a ese escenario en plena crisis de los cribados y por las listas de espera, y en ello se centra la campaña electoral.
Esto no quiere decir que no haya partido en disputa. Por muy debilitado que parezca el PSOE sigue teniendo capacidad de crecer en una campaña. Por muy mala que sea la imagen del Gobierno de España en Andalucía según todas las encuestas, no hay ningún líder político con tanta capacidad de movilizar en un sentido o en otro al electorado que Pedro Sánchez.
Las elecciones no se juegan en 15.000 votos. Pero sí en un margen estrecho de diputados. Y sobre todo en la gestión de las expectativas. En política a veces la victoria no es un éxito y la derrota no siempre es un fracaso




