El mensaje del Almería a Morcillo: cuatro banquillos seguidos
Cinco titularidades desde enero no cuadran con la capacidad de uno de los refuerzos top del mercado de invierno

La última titularidad de Jon Morcillo fue en Zaragoza. / UD Almería

Almería
Jon Morcillo aterrizó en enero como uno de los refuerzos más prometedores del mercado de invierno. Un extremo contrastado, con recorrido en el fútbol profesional, por el que el Almería apostó fuerte tras pagar al Albacete. El club veía en él desborde, oficio y una solución inmediata para unas bandas exigentes en plena pelea clasificatoria. La etiqueta era clara: fichaje importante. Y las expectativas, altas desde el primer día. Por petición expresa del entrenador, el Almería hizo un esfuerzo para tenerlo esta temporada. Terminaba contrato el 30 de junio.
La realidad, sin embargo, no siempre va en línea recta. Cuatro suplencias consecutivas dibujan un escenario incómodo para un futbolista que llegó para competir por el once y hacerse fijo. La competencia ha subido un peldaño, la explosión de Nico Melamed tras recuperarse de una lesión ha cambiado jerarquías y los minutos se han encarecido. Morcillo resiste, espera y no se esconde. Porque en este Almería, incluso los fichajes top de invierno, tienen que ganarse cada partido. Ha tenido momentos de gloria y otros muy lejos de sus enormes capacidades.
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El contexto que aprieta
Jon Morcillo no ha encontrado un sitio fijo en el once del Almería. No porque le falte fútbol, sino porque el equipo ha entrado en esa fase de la temporada en la que los extremos vuelan y el margen se encoge. Solo cinco veces ha salido de inicio y en los últimos cuatro partidos le ha tocado mirar el partido desde fuera, calcular mentalmente minutos y esperar la llamada del banquillo. Así de crudo en un bloque con aspiraciones de ascenso, donde todos reman, encarecen la titularidad y mantienen al entrenador en tensión con cada elección. Ya no hay un once fijo ni jugadores intocables. Ya no hay 11 titular ni jugadores fijos.
La irrupción que lo cambia todo
La explosión de Nico Melamed ha alterado el tablero. Cuando un rival directo irrumpe con desparpajo, continuidad y avalado por buenos números, las cuentas dejan de salir aunque hagas bien las cosas. El Almería encontró en el joven talento una chispa inesperada y eso encarece cada titularidad en banda. Morcillo lo sabe, lo asume y compite. Porque el fútbol no siempre premia el currículum, sino el momento. No es el escenario que imaginaba el extremo vasco, que llegó para pelear por la titularidad, pero la calidad de la plantilla del Almería ha elevado el listón como pocas veces.
Talento que no caduca
El club no se equivocó pagando al Albacete por él. Morcillo es un extremo distinto, con lectura de juego, pausa cuando toca y colmillo cuando se abre espacio. No es un jugador que desaparezca: espera, trabaja, suma desde donde le toca. En un vestuario competitivo, esa actitud también juega partidos. La temporada aún guarda capítulos y el extremo vasco sabe que, en este Almería, las oportunidades no se regalan, pero siempre vuelven. Saliendo desde el banquillo ha estado brillante y no en todas las titularidades ha dado el nivel que se le exige. El mejor Morcillo está por llegar: le quedan ocho jornadas para demostrarlo.

Tony Fernández
Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia...




