Varices: mucho más que un problema estético


Diversos estudios epidemiológicos, impulsados por la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) y otras instituciones vasculares, han señalado en los últimos años que aproximadamente una de cada tres personas en España tiene varices visibles en las piernas, pero muchas siguen viéndolas como un problema solo estético.
Las varices forman parte de esas afecciones que muchísimas personas conocen de cerca, pero que todavía se suelen minimizar. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja. Detrás de lo que parece un simple problema estético, subyace una patología que afecta a la salud vascular y al bienestar general del paciente. Esta alteración circulatoria acaba manifestándose en síntomas que interfieren en el día a día del paciente, como la sensación de pesadez, el cansancio crónico en las piernas, hinchazón, picor o una creciente incomodidad al pasar muchas horas de pie o sentado.
Los servicios de salud recuerdan además que, cuando existen síntomas o aparecen complicaciones, conviene consultar con un especialista y valorar el tratamiento adecuado.
La necesidad de un diagnóstico médico temprano
Durante años, muchas personas han convivido con las varices como si fueran algo inevitable, casi una consecuencia normal del paso del tiempo, del embarazo o de determinados hábitos. Y aunque es cierto que su componente estético es una de las preocupaciones más habituales, reducir las varices solo a eso puede hacer que se tarde demasiado en buscar ayuda. Un diagnóstico médico temprano es fundamental, ya que permite identificar el grado de insuficiencia venosa y prevenir complicaciones mayores a largo plazo, por ejemplo, la trombosis venosa, que supone el riesgo cardiovascular más importante que tienen los pacientes de varices.
Las varices aparecen en las piernas porque la pared del vaso sanguíneo está debilitada y se dilata, provocando que la sangre se acumule en el interior del vaso y el retorno de sangre no funcione correctamente. Esa alteración puede quedarse en un plano leve, pero también puede ir acompañada de síntomas persistentes y de una sensación de malestar que termina condicionando rutinas tan simples como caminar, trabajar muchas horas seguidas o soportar el calor. El problema, por tanto, no es solo cómo se ven, sino cómo se sienten. Como explica la Dra. Gema Alfonso Candela, directora médica de Clínicas Artemisa, “las varices no son solo un problema estético, sino que son un síntoma de una problemática más profunda. El objetivo de la fleboterapia regenerativa es tratar la funcionalidad de todo el sistema venoso, no solo la parte estética, sino reparar toda la hiperpresión venosa que el paciente presenta.”
Señales que no debes pasar por alto
No todas las varices evolucionan igual ni todas requieren el mismo abordaje, pero sí hay señales que invitan a prestarles atención. La pesadez al final del día, la sensación de piernas cansadas, la hinchazón en los tobillos, los calambres o el picor son algunas de las molestias más habituales asociadas a este problema. En determinados casos también pueden aparecer cambios en la piel o complicaciones que ya exigen una valoración más cuidadosa.
Precisamente por eso, cada vez más especialistas insisten en no normalizar ciertos síntomas. Que las varices sean frecuentes no significa que haya que resignarse a convivir con ellas sin más, especialmente cuando ya están afectando al bienestar cotidiano.
El cambio de enfoque: sanar en lugar de eliminar
Hoy existen alternativas menos invasivas y más respetuosas con el sistema circulatorio del paciente que han ampliado las opciones disponibles adaptándolas a cada caso.
Entre los avances más destacados en este ámbito se encuentra la fleboterapia regenerativa. A diferencia de los métodos tradicionales que buscan anular o extirpar la vena afectada, esta técnica se centra en la reparación de la pared del vaso sanguíneo. Gracias a la aplicación de una medicación que ayuda a regenerar, reforzar la pared venosa y recuperar su funcionalidad. Centros especializados, como Clínicas Artemisa, aplican este protocolo de forma ambulatoria, lo que permite curar todo tipo de varices sin necesidad de pasar por el quirófano. Este abordaje destaca por su carácter regenerador, mínimamente invasivo y que permite al paciente retomar su actividad cotidiana de forma inmediata tras cada sesión. Como menciona la Dra. Gema Alfonso Candela, “La fleboterapia es un tratamiento regenerativo, es una técnica muy eficaz para tratar las varices pues regenera la propia vena estimulando el vaso sanguíneo y es el propio organismo el que repara esa pared.”


La oferta de este tipo de tratamientos dentro de centros de medicina estética también refleja otra tendencia: la de entender el cuidado personal desde una perspectiva holística.
La especialización en salud venosa es solo una de las vertientes del modelo que siguen centros como Clínicas Artemisa, centro especializado en medicina estética en Sevilla, donde el cuidado del paciente se entiende desde una perspectiva global.
Esta visión responde a una tendencia creciente en la medicina estética actual: tratar no solo la afección aislada, sino el bienestar integral de la persona. De esta manera, se integran todo tipo de terapias y tratamientos que benefician la salud y bienestar de los pacientes como protocolos de rejuvenecimiento avanzado, la salud capilar o los tratamientos corporales con tecnología avanzada, siempre bajo un marco de supervisión médica estricta y planes personalizados que buscan un equilibrio entre salud y apariencia.
No te olvides de tu bienestar, escuchar al cuerpo también es cuidar la salud
En definitiva, aunque cada vez más clínicas y profesionales ponen el foco en la salud venosa más allá de la estética, lo cierto es que todavía son muchas las personas que conviven con las varices durante años sin darles la importancia que merecen.
Sin embargo, detrás de esa idea tan extendida puede haber una realidad muy distinta. La pesadez, la hinchazón, el dolor o la sensación de piernas cansadas no siempre son molestias sin importancia ni algo con lo que haya que resignarse a vivir. A veces, son la forma que tiene el cuerpo de avisar de que algo no va del todo bien y de que conviene prestarle atención antes de que el problema avance o afecte aún más al bienestar diario.
Por eso, más allá de cómo se vean las varices, es importante atender a cómo se sienten. Escuchar al cuerpo, no restar valor a las molestias cotidianas y consultar con un especialista cuando algo persiste puede marcar la diferencia en tu salud. Si quieres saber más sobre cómo la fleboterapia puede ayudarte, puedes consultar la información detallada en la web de Clínicas Artemisa.




