Ciudadanos invisibles

Sevilla
El Gobierno ha aprobado hoy la regularización extraordinaria de inmigrantes. El PP anuncia ofensiva judicial. Vox habla, por supuesto, del fin de la civilización occidental. Mientras tanto, más de medio millón de personas esperan.
Los datos son contundentes y hay que decirlos: sin trabajadores migrantes, España no habría crecido en los últimos cinco años. Aportan a la sociedad más de lo que reciben. Pero no lo centremos solo ahí, porque reducir a las personas a su utilidad económica es algo profundamente clasista.
Porque hablamos de gente que lleva años viviendo aquí. Que tiene hijos escolarizados en Sevilla, en Almería, en Jaén. Que ha construido una vida, una red, un arraigo. Muchos llegaron con estudios, con idiomas, con un oficio a sus espaldas. Lo que les falta no es mérito, ni esfuerzo, ni voluntad de integrarse. Lo que necesitan es un papel que reconozca lo que ya son: vecinos y ciudadanos. Lo único que cambia hoy es que dejan de ser invisibles.
En cuanto al PP: su oposición dice más sobre su miedo a Vox que sobre sus principios. Recordemos que este el décimo proceso de regularización de nuestra democracia. Lo hicieron Felipe González, Aznar, Zapatero. Y hace apenas dos años el propio PP votó a favor de tramitar la iniciativa popular que pedía exactamente esto. Sí, esta medida va a contracorriente de Europa.
El auge de la ultraderecha hace que cualquier gesto de apertura tenga un coste político real. Por eso la clave, a partir de ahora, no está solo en aplicar el decreto: está en construir una política de integración realista, digna y eficaz. Regularizar es el primer paso. Lo que venga después será lo que marque la diferencia.




