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Opinión

El blindaje temporal de la alegría

El subdirector de Diario de Sevilla, Carlos Navarro Antolín, reflexiona sobre las noticias que marcan los días de espera del inicio de la Feria

Carlos Navarro Antolín: El blindaje temporal de la alegría

Un niño de nueve años murió el viernes tras ser atropellado en una calle de Triana. La directora del Instituto Andaluz de la Mujer murió a los 51 años dejando dos hijos menores. La ciudad encara la Feria con una apuesta por mejorar el transporte público, tendremos el tranvibús hasta la contraportada, una fiesta más video-vigilada y con los hoteles con un índice de ocupación superior al 80%.

Todavía hay mucha cera en las calles, pero la ciudad nunca se detiene, engulle el pasado con una facilidad pasmosa. Danzan la vida y la muerte en la plaza de toros como lo hacen en la actualidad.

Trump desafía al Papa y le hace reproches. Y León XIV, que fue elegido un Jueves de Feria, replica con una naturalidad aplastante. Sin miedo y con la defensa de la paz a la que instan los Evangelios.

Se ultima la ciudad de las lonas, a la que solo faltan las ganas de jarana. Y dinero para pagarla. Los caseteros auguran una reducción del consumo por el alza de los precios, así que no habrá que rechazar ninguna invitación. La macroeconomía en España irá bien, pero la microeconomía de la Feria no parece levantar cabeza desde aquella crisis de 2008.

Las cantinelas se repiten. Y solo nos remueven las noticias de las muertes que nunca comprenderemos. Como diría la letra de las sevillanas, “no hay vino que alegre las penas mías”.

Pero hay que seguir. Siempre hay que seguir. La existencia, al fin, es la plaza donde continuamente danzan la vida y la muerte. Y una vez año año hay una Feria hermosa que ofrece el blindaje temporal de la alegría.