Fútbol

El Almería no tiene suplentes: Rubi activa un banquillo de máquinas

Futbolistas del mismo nivel (y en algunos casos mejores) que los titulares esperan su momento

Los que van al banquillo están listos para brillar. / Juan Sánchez

Almería

El Almería de Rubi no empieza ni acaba en el once. Respira también desde el banquillo, donde se sientan futbolistas hechos, curtidos y con hambre. Ahí no espera relleno ni promesas a medio hacer, sino máquinas listas para saltar al césped. Jugadores que no protestan, pero aprietan. Que no bajan la cabeza, pero elevan el nivel. Un lujo que pocos equipos pueden permitirse sin romper el vestuario ni el discurso. Viene siendo una constante desde inicio de temporada y se ha visto aumentada la competencia tras el mercado invernal con tres fichajes top que no tienen el puesto garantizado. Se puede decir que el Almería no tiene suplentes.

Rubi maneja una plantilla con fondo de armario y pólvora real. No improvisa cambios: los planea. Guarda piernas, guarda nombres y guarda partidos. Cuando el fútbol se atranca o el rival afloja, el Almería no se queda sin respuestas. Aparecen piernas frescas, talento igualado y competitividad intacta. El banquillo no corrige errores: cambia el guion y refuerza la mayoría de las veces la idea original de partido. Eso que los entrenadores llaman un bendito problema lo vive cada jornada el preparador catalán dando vueltas a la cabeza para elegir y acertar. No siempre lo consigue pero...

Por eso la titularidad se ha puesto carísima. Aquí no basta con cumplir. Hay que mandar. Porque detrás espera otro igual de válido, igual de preparado y con cuentas pendientes. Incluso los refuerzos de invierno han aprendido que este grupo no regala minutos. Es el sueño de cualquier entrenador y el reto de cualquier futbolista: sobrevivir en un Almería donde sobran máquinas y faltan sitios. Solo el meta Andrés Fernández parecía ser fijo en la rotación titular del equipo avalado por su experiencia y enorme categoría hasta que dos errores groseros le cuestionan. Es un portero que gana partidos.

Banquillo de Primera

El Almería se permite el lujo de sentar a futbolistas que entrarían en casi cualquier once de la categoría. La diferencia entre titular y suplente se ha adelgazado hasta desaparecer. Hay jugadores con un elevado caché que suelen aparecer de inicio si se encuentran bien en lo físico pero no pueden relajarse ni un instante. El entrenador ha confesado que a veces mira a su banquillo y duda a quién sacar. La competencia es elevada y el que entra lo hace con la sana intención de quedarse en el campo la próxima jornada aportando todo lo que tiene.

Munición para los partidos

Rubi no rota por descarte, sino por estrategia. Dosifica esfuerzos, cambia partidos desde el banco y guarda armas decisivas para los momentos en los que el duelo se rompe. Es un entrenador que lo lleva todo controlado. Sus partidos están bien preparados y le gusta corregir poco. No se negocia un empate y el juego ofensivo va en su ADN, pero se ha encontrado con jugadores dispuestos a hacer del 11 titular un rompecabezas en toda regla. Más de un jugador por puesto y una competencia feroz es el bendito problema al que se enfrente el míster rojiblanco.

La titularidad, carísima

Aquí no basta con hacerlo bien un día. El rendimiento debe sostenerse porque detrás hay otro preparado para morder. El once es móvil y nadie tiene el sitio garantizado. Hay una columna vertebral establecida que toca lo justo y se guarda variantes para el resto de posiciones. Ha logrado enchufar a toda la plantilla para la recta final de la temporada y se mira al ascenso con el optimismo que transmiten unos jugadores implicados y dispuestos a no fallar en el intento. El plan de partido se ha vuelto mejorable desde la llegada de unos máquinas salidos del banquillo.

Ni el mercado de invierno se libra

Los refuerzos llegaron para sumar, pero también para esperar. En este Almería no hay atajos: incluso las caras nuevas deben ganarse el sitio a codazos. Ver a Morcillo de suplente no se entiende en Segunda División como dar descanso a Miguel de la Fuente que es un portento físico. Hasta un líder de la categoría de Rodrigo Ely se ha quedado sin plaza fija en el 11 titular y no sabe cual será su rol en el siguiente partido. La competencia es buena y la ha llevado al límite un entrenador que disfruta de ese bendito problema de tener unos máquinas dentro y fuera del campo.

Tony Fernández

Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a...