Fútbol

Al‑Khereiji vigila, el Almería no lidera y Rubi queda señalado

La goleada de Santander, una plantilla sin liderato y la presencia presidencial estrechan el margen del banquillo

El presidente del Almería se une a la caravana del ascenso. / UD Almería

Almería

El palco también juega y en Santander quedó claro. El presidente estuvo presente en la derrota más dura del curso, una noche que dejó tocado al equipo y, sobre todo, a su entrenador. El Almería cayó con estrépito, el banquillo se descompuso y Rubi acabó el partido desencajado, con gesto de preocupación y discurso corto. No fue una derrota más. Fue una señal. Y cuando el presidente baja al barro, el mensaje llega a todos. Era la segunda vez que viajaba tras la goleada en Leganés (0-3) y se marchaba triste ya que su equipo no disparó a portería y encajó cuatro de los 5 goles en igualdad numérica.

Mohammed Al-Khereiji tiene un apego real con esta plantilla y un objetivo que no admite demoras: el ascenso. El club ha puesto al entrenador la mejor materia prima de la categoría, pero el rendimiento no acompaña. El Almería no ha sido líder ni una sola jornada en toda la Liga y eso pesa. Pesa en el vestuario, pesa en la grada y, sobre todo, pesa en el despacho presidencial. Y cuando el margen se estrecha, el entrenador es el primero que lo nota. El Rubi que aparecía en las cámaras de Movistar y veía toda España: transmitía una preocupación flagrante.

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El presidente no mira al techo

El Almería no tiene un presidente ausente ni decorativo. Está cerca del equipo, acompaña en los desplazamientos clave y mide los tiempos. En Santander quiso estar y lo que vio no encaja con la inversión ni con el discurso del ascenso. Su presencia no es casual: es vigilancia. Y cuando el máximo responsable se implica así, la exigencia se eleva automáticamente. Rubi sabe que no es un entrenador firmado por la actual propiedad y nada tienen que ver Turki Al-Sheikh que lo firmó tres años con el que ahora manda.

Una plantilla de oro, un rendimiento de plata

El Almería tiene los mejores jugadores de Segunda División, por fondo de armario, talento individual y potencial ofensivo. Pero Rubi no le está sacando rendimiento global. El equipo no impone su jerarquía, no manda en la clasificación y vive instalado en la irregularidad. Con estos mimbres, no ser líder ni un solo día es un debe demasiado grande. Si a esto unimos el mensaje claro de Al-Khereiji en el sentido de subir cuanto antes para planificar mejor la campaña venidera... La presión va en aumento.

Santander puede pasar factura

La derrota más abultada de la temporada deja secuelas. Anímicas, deportivas y de confianza. Rubi lo sabe y el club también. El presidente confía en el grupo, pero el tiempo juega en contra del entrenador. Si el ascenso directo se complica, la factura puede llegar al banquillo. El presidente pesa. Y Rubi ya ha empezado a sentirlo. Nadie sabe el desenlace de LaLiga ni se conocen los planes del presidente con el banquillo. El ascenso llevaría la tranquilidad a Rubi y el no conseguirlo le abriría la puerta de salida pese a ser el entrenador mejor pagado de la Segunda División.

Tony Fernández

Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a...