Detección precoz y apoyo temprano, claves para mejorar la vida de los niños con autismo
El neuropediatra del grupo Vithas José Miguel Ramos Fernández destaca la importancia de identificar el TEA a tiempo para favorecer el desarrollo y la inclusión social

Detección precoz y apoyo temprano, claves para mejorar la vida de los niños con autismo
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Málaga
Abril es el mes de la concienciación sobre el autismo, una fecha clave para promover la inclusión, la aceptación y el respeto hacia las personas con trastorno del espectro autista (TEA). Con este motivo, SER Málaga ha puesto el foco en esta realidad con la participación del doctor José Miguel Ramos Fernández, neuropediatra del grupo VITHAS y jefe de sección de Neuropediatría del Hospital Materno Infantil de Málaga.
El especialista ha explicado que el TEA es un trastorno del neurodesarrollo, no una enfermedad, cuyas principales características son las dificultades en la comunicación y el lenguaje, junto a patrones de comportamiento e intereses repetitivos. “Se trata de un espectro muy amplio, con grados muy diversos de afectación, desde casos leves hasta otros más graves”, ha señalado.
Uno de los mensajes centrales de la entrevista ha sido la relevancia del diagnóstico precoz, fundamental para aprovechar la neuroplasticidad del cerebro infantil. “Cuanto antes se estimule al niño, mejores son los resultados”, ha explicado Ramos Fernández. Aunque un profesional con experiencia puede observar señales en edades muy tempranas, los test de cribado, están validados a partir de los 18 meses, momento clave para la detección desde Atención Primaria.
Entre las señales de alerta que pueden detectar las familias en los primeros años de vida se encuentran la falta de contacto visual, un retraso en el desarrollo del lenguaje y formas de juego poco simbólicas, como ordenar o apilar objetos de manera repetitiva. Ante estos comportamientos, el neuropediatra recomienda consultar con el pediatra sin esperar.
El diagnóstico del TEA es clínico, ya que no existen marcadores biológicos específicos. En el proceso participan pediatras, neuropediatras, psiquiatras infantiles y psicólogos clínicos, así como logopedas y pedagogos, que juegan un papel fundamental en el seguimiento. Actualmente, la prevalencia se sitúa en torno al 2 % de la población menor de 14 años, una cifra elevada que, según el especialista, podría estar relacionada con factores genéticos, ambientales y epigenéticos.
Para concluir, el doctor José Miguel Ramos ha lanzado un mensaje de tranquilidad a las familias: ante la duda, lo mejor es consultar cuanto antes. “No siempre los síntomas indican un trastorno del espectro autista, pero si lo es, detectarlo a tiempo y actuar mejora de forma notable la calidad de vida del niño”, ha afirmado, destacando que la mayoría de los TEA primarios, bien abordados, tienen un buen pronóstico funcional.




