El Ministerio de Cultura asigna los dos cuadros de Goya de la Real Fábrica de Tabacos al Museo de Bellas Artes
La decisión ha sido adoptada después de que, a finales del pasado mes de marzo, el Tribunal Supremo resolviera que eran de propiedad estatal


Sevilla
Los retratos del rey Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma permanecerán, tras años de litigio, de manera definitiva en Sevilla. El Ministerio de Cultura ha asignado estas pinturas de Francisco de Goya, fechadas en 1789, a la colección permanente del Museo de Bellas Artes de la capital hispalense, de titularidad del Estado aunque con la gestión transferida a la Junta de Andalucía. La decisión ha sido adoptada después de que, a finales del pasado mes de marzo, el Tribunal Supremo resolviera que eran de propiedad estatal.
Tras su encargo para la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, los cuadros cambiaron de ubicación, entre Sevilla y Madrid, a lo largo de su historia, de acuerdo con las transformaciones que experimentó la gestión y comercialización del monopolio público del tabaco en España desde el siglo XVIII hasta convertirse en la empresa pública Tabacalera. en el siglo XX. En 2017, Altadis, empresa privada sucesora de aquella, reclamó la propiedad de las dos pinturas de Goya.
A partir de ese momento comenzó un largo litigio contra el Estado que se resolvió finalmente el pasado mes de marzo con la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo (TS) que reconoce que los retratos siempre han sido de titularidad pública. Tras la resolución quedaba pendiente el destino definitivo de los bienes que queda ahora definido con la decisión adoptada por Cultura, que asigna los dos retratos al Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Francisco de Goya y Lucientes pintó los retratos del rey Carlos IV y su esposa, la reina María Luisa de Parma, en 1789 por encargo de los trabajadores de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla con motivo de las fiestas que se realizaron en la ciudad para celebrar la jura de los monarcas.
Los cuadros fueron concebidos para ser expuestos en un monumento efímero como parte de las galas con las que la ciudad de Sevilla festejaba el comienzo del nuevo reinado. La estructura resultante, conocida como ‘Templo de la Fama’, se ubicó en la plaza de la Fama, donde tuvieron lugar algunas de las celebraciones y donde se encontraba el edificio de la Fábrica de Tabacos. Tras los festejos, los cuadros pasaron a adornar las dependencias interiores del edificio.
Ahora, la adscripción de estos dos retratos a las colecciones públicas ofrecerá al Museo de Bellas Artes de Sevilla la oportunidad de completar su discurso expositivo y la posibilidad de su disfrute por el público acompañados de otras pinturas que permitan su contextualización histórica y artística.
Tras su encargo para la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, los cuadros cambiaron de ubicación, entre Sevilla y Madrid, a lo largo de su historia, de acuerdo con las transformaciones que experimentó la gestión y comercialización del monopolio público del tabaco en España desde el siglo XVIII hasta convertirse en la empresa pública Tabacalera S.A. en el siglo XX.
Actualmente, una de las obras forma parte de la exposición temporal 'El arte de preservar la memoria' en el Archivo General de Indias (Sevilla), institución que custodia ambos lienzos. Una vez la exposición finalice, el 15 de junio, las dos obras serán trasladadas al Museo de Bellas Artes, en coordinación con el museo.




