Fútbol

Creí a Rubi, creí al Almería… y fallé como un novato

Aposté por una victoria clara en El Sardinero: salió un 5‑1, una paliza sin excusas y una lección para no olvidar

El Almería no daba la talla en casa del líder y dejó escapar la primera plaza. / LaLiga

Almería

LA OPINIÓN: Solo a mí se me ocurre apostar por el partido del año. Lo tenía tan claro que ni dudé. El Racing no me parecía temible: venía de salir goleado en Andorra (6-2), lo había visto sufrir durante la temporada y, sobre el papel, el Almería era muy superior. Además, Rubi lo dijo sin rodeos: “Es el partido del año”. Y cuando el entrenador lo eleva a esa categoría y la plantilla es la que es, uno baja la guardia, mezcla fe con lógica y se equivoca. No lo volveré a hacer, solo a mí se me ocurre apostar por lo que luego fue el partido del ANO. Por la triste imagen que daba el equipo por el que yo apostaba jugándose el liderato de Segunda.

Salió el partido del año, sí. Pero para el Racing. Un 5‑1 incontestable, una soberana paliza y una tarde para archivar sin anestesia. El Almería no compitió, no reaccionó y quedó retratado ante un rival que jugó como si fuera una final. El fútbol, una vez más, se cobró la factura del exceso de confianza. Y yo, de paso, aprendí que hay partidos donde creer demasiado sale caro. Me aprendía de memoria a los dos equipos y en mi comparativa no metí ese grado de reaños antes ahora llamado intensidad que fue lo que decidía el encuentro. No tiró a portería salvo en el gol de Embarba el Almería y Rubi aparecía por Movistar desencajado y sin palabras.

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El favoritismo que engaña

El Almería era favorito. Tiene mejores futbolistas, más recursos y una plantilla pensada para mandar en escenarios grandes. Pero el favoritismo mal gestionado no suma, resta. Cuando crees que el partido se va a ganar por inercia, el rival suele morder. Y en El Sardinero, el Almería nunca se levantó del primer golpe y se refugió en una inexplicable autoexpulsión de Lopy. Ni el Racing tuvo palabras para la paliza de Andorra ni el Almería podrá justificar jamás la forma de competir en el partido del ANO, digo año.

El partido del año… para el Racing

Rubi no se equivocaba en la etiqueta. Era el partido del año por contexto, por ambiente y por lo que había en juego. El problema fue el destinatario del título. El Racing lo entendió como una final; el Almería, como una estación más del camino. Esa diferencia de lectura explica un resultado que no admite matices ni refugios tácticos. Las finales se ganan o se pierden pero siempre se compiten. Me olvidé que en fútbol todo se sabe menos el resultado y se podía dar que ganara el líder pero meterle 5 goles, darle un manotazo al Almería... con eso yo no contaba.

Nunca más apostar por el Almería

Conclusión personal y sincera: no volveré a apostar por el Almería. Ni se me ocurre planteármelo. Bastante tiene uno con sufrirlo como profesional de la comunicación y almeriense. Seguiremos analizando, opinando y creyendo. Pero que quede claro: cuando todo parece tan evidente, el fútbol suele recordarte quién manda. Y casi nunca avisa. Caí como un novato. Creía en el entrenador y en sus muchachos. Dijo que llegaban muy bien al partido y transmitió un optimismo que nunca se reflejó en el campo ya que el Racing desde el minuto uno era mejor que el Almería. Lo siento; no era el partido del año, salió el del ANO.

Tony Fernández

Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a...