Al-Khereiji cruza la calle: el ascenso del Almería empieza por estar
El presidente se gana a la afición con cercanía e implicación, evocando la etapa de Turki Al-Sheikh

Mohammed Al-Khereiji se pone a la cabeza del ascenso. / UD Almería

Almería
Almería no necesita un líder lejano, necesitaba a alguien cerca, un presidente que mirara a los ojos, que entendiera la calle y a la afición. Mohammed Al-Khereiji ha llegado así, sin ruido, pero con intención. El nuevo dueño se comporta como un almeriense más, se implica, pregunta y acompaña, lidera el sueño del ascenso a Primera y recuerda al Alfonso García más reconocible, evocando además la mejor versión de Turki Al-Sheikh, aquella que unió ambición, cercanía y sentimiento.
No ha venido para figurar ni para esconderse tras un proyecto frío. Al-Khereiji ha entendido rápido que el Almería es emoción, memoria y pertenencia. Por eso se ha implicado en el día a día, ha tomado el pulso del vestuario y ha asumido el ascenso como una misión compartida. Un liderazgo sereno y alejado de la presión, que devuelve al club la sensación de estar en buenas manos y a la provincia la ilusión de volver a verse en Primera.
El Almería vuelve a tener un presidente que no se aísla del sentimiento, sino que lo asume. En tiempos de propietarios invisibles y discursos lejanos, Al-Khereiji ha optado por exponerse y por tomar parte del relato. Y eso, en un club que siempre ha crecido desde la identificación, no es un gesto menor: es una declaración de intenciones. En Granada fue uno más participando en una fiesta que abre la puerta de la Primera División.
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Un presidente en la calle
Mohammed Al-khereiji ha entendido que el Almería no se gobierna desde un despacho lejano. Está al tanto de todo, se impregna del sentimiento rojiblanco, escucha, pregunta. Está al tanto de todo y se deja ver los días de partido como un almeriense más en un momento clave de un club que representa a toda una provincia. Nada es casual en el joven propietario del Almería, decidido a tocar todas la teclas para que nada falle en ese camino que lleva a Primera. Los aficionados necesitaban de un presidente del perfil que han conocido a lo largo de la historia. Al-Khereiji da la talla.
El eco de Alfonso García
La identificación con el aficionado remite a aquella figura del presidente cercano, reconocible y comprometido que encarnó Alfonso García, un modelo que los almerienses creían perdido con la llegada de una propiedad saudí. Es el mejor de los espejos para mirarse. Nadie puede exhibir 6 temporadas en Primera y dos ascensos como legado. La huella del presidente murciano es imborrable en la historia del club y ahora le toca a Al-Khereiji reducir las distancias, asumir ese ADN y convertirse en un nuevo eslabón de una cadena que siempre lleva al Almería a competir por la gloria.
La mejor herencia de Turki
Sin estridencias ni excesos, el nuevo propietario rescata la versión más valorada de Turki Al-Sheikh: ambición deportiva, mensaje claro y sueño compartido con la grada. El anterior dueño del club, ministro de Arabia Saudí, vivió condicionado por una agenda tan extensa como exigente, pero cuando llegaba el momento de celebrar no fallaba. En los ascensos y en la permanencia en LaLiga fue el primero en subirse a la caravana rojiblanca, bajar al vestuario y pisar el césped para celebrar como uno más. Ese espíritu es el que recuerda hoy Al-Khereiji desde un liderazgo más silencioso pero igual de implicado.
Ascenso como misión colectiva
Al-Khereiji no compra un club, lidera un objetivo. El regreso a Primera se entiende como un reto compartido, de vestuario, grada y provincia, con el presidente al frente y los almerienses empujando detrás. No hay promesas vacías, sino un camino marcado por implicación, unidad y sentimiento. El sueño no es individual ni pasajero: es el de una provincia que vuelve a verse reflejada en su equipo y en quien hoy lo preside. El Almería no necesitaba discursos, necesitaba presencia. Al-Khereiji ha entendido algo esencial: ascender empieza por estar.

Tony Fernández
Redactor de Deportes de SER Almería. Llegó a la SER en 1996. Antes, en RNE. Más de 40 años de experiencia...




