Sociedad

Calatayud: "Condené a un joven por insultar a discapacitados a trabajar con ellos, después se hizo voluntario"

El juez ha dado este sábado por la mañana una conferencia sobre menores y redes sociales en el Patio de la Infanta

Zaragoza

El juez Emilio Calatayud aboga por un control férreo sobre las redes sociales en menores para evitar situaciones como el acoso, que en muchas situaciones puede acabar en suicidio. El juez aboga por castigar el acoso, y más si es en Internet, con penas individualizadas, pero siempre recordando que los padres son los responsables de sus hijos.

En uno de estos casos, castigó a un joven que insultaba en redes a personas con discapacidad a 100 horas de trabajo en una asociación con estas personas. Después, asegura Calatayud, “se hizo voluntario”.

Calatayud apuesta por la autoridad de los padres

El juez ha ofrecido este sábado por la mañana una conferencia sobre menores y redes sociales en el Patio de la Infanta y ha explicado a los micrófonos de Radio Zaragoza que hay que controlar el acceso que tienen los jóvenes a Internet incluso, según ha dicho, "violando su intimidad". Más alla de este control de las redes, Calatayud considera que los padres deben apostar por la autoridad ante sus hijos.

“Los padres no somos amigos de nuestros hijos. Yo no soy amigo de mis hijos, yo soy su padre. Para lo bueno y para lo malo. Y tengo que tener autoridad porque si me convierto en su amigo, los dejo huérfanos. Tengo que tener un derecho sancionador sobre mi hijo porque soy el responsable de su educación”, ha explicado.

"Los menores no deberían tener móvil hasta los 14 años"

Ha explicado que un menor “no debería tener teléfono móvil hasta los 14 años” y que el control debe también estar en Internet. “Hay que controlar las redes informáticas, hay que establecer ciertos límites para que criaturas de 8, 10 o 12 años puedan ver porno duro”, ha continuado.

Calatayud advierte que el acoso se magnifica por el teléfono móvil y que “siempre ha habido acoso pero ahora el efecto se multiplica por miles”. Para ello, hay que establecer límites legales que controlen estas situaciones, que muchas veces pueden acabar en suicidio. Defiende que las penas deben ser individualizas, pero recuerda que los padres responden.

En una ocasión, castigó a un joven que insultaba en redes a personas con discapacidad a trabajar 100 horas en una asociación de este tipo. Después, según asegura, se hizo voluntario.

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