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El duelo perinatal: cuando el sufrimiento está oculto o infravalorado

Este domingo se conmemora su Día Internacional con una concentración en Huesca

Personal del Hospital Universitario de Jaén trata de concienciar sobre el duelo perinatal. / Junta de Andalucía.

La muerte perinatal, que los expertos suelen definir como la que se produce desde la semana 22 de gestación hasta los 28 días después del parto, afecta a miles de familias anualmente. Concretamente, en España mueren cada año alrededor de 2.000 bebés en este periodo, según datos publicados por la Asociación Umamanita. Las reacciones emocionales de quienes sufren en primera persona estas pérdidas son similares a las de los afectados por otras muertes: es frecuente que haya momentos de rabia, de incredibilidad, de depresión, de culpa, etc. Sin embargo, el duelo perinatal tiene características especiales que pueden hacerlo aún más complicado.

Para seguir concienciando sobre esta realidad, la red nacional “El hueco de mi vientre” ha organizado con varias familias de Huesca una concentración este domingo, 15 de octubre, en la plaza Navarra de Huesca a las 18 horas. Y es que, el desconocimiento de la sociedad y la falta de visibilidad es una barreras a las que también deben hacer frente las familias.

En Zaragoza, el parque José Antonio Labordeta hay un árbol de recuerdo, y también una escultura con el mismo fin en el cementerio de Teruel. Es algo que las familias de Huesca querrían replicar con una escultura de recuerdo en la ciudad.

Como explica Montserrat Lacalle, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, "se trata de una situación en la que ni la madre ni el padre han podido siquiera interactuar con el bebé, en el caso de la muerte intrauterina, o en la que la interacción ha sido muy escasa. Además, en muchas ocasiones no hay rituales como en la muerte que se produce en otras franjas de edad". "Por otro lado, existe una parte social que deslegitima ese duelo", indica.

Como recuerda Lacalle, son frecuentes los comentarios dirigidos a la persona que ha perdido a un futuro hijo o hija que no hacen más que invalidar ese dolor. "Oímos frases como 'Eres joven, ya tendrás otro bebé' o 'Tienes que volver a intentarlo'. Estos comentarios serían impensables en otros duelos. Si uno pierde a un hermano, a una hermana o a un amigo, a nadie se le ocurriría decirle 'No te preocupes, tienes más amigos' o 'No te preocupes, tienes más hermanos'. En cambio, en el duelo perinatal, socialmente se intenta tranquilizar a la persona con frases que solo acrecientan más el dolor. Parece que no entendemos que la otra persona está sufriendo", explica la experta.

Esa invalidación social puede dificultar todo este proceso. Sin embargo, también existen otros comportamientos que pueden influir en su cronificación: entre ellos, el hecho de que la persona afectada no hable de ello, no conecte con la pérdida o lo racionalice excesivamente. "Sabemos que no hablar de estas situaciones que son tan dolorosas no es en absoluto una solución, aunque lo parezca. Puede serlo a corto plazo, pero a largo plazo acaba teniendo consecuencias en forma de efectos negativos para la persona", explica la profesora colaboradora de la UOC.

En esos casos, es frecuente que, si después de un tiempo se intenta tener otro hijo, la persona sufra reacciones emocionales negativas. "Si una persona tiene acompañamiento emocional y afronta la pérdida, hay menos probabilidades de que aparezcan síntomas de ansiedad y estrés en el futuro", aclara Montserrat Lacalle.