“La reorganización de las líneas de bus, no lo es tanto”
Las plataformas vecinales de Zaragoza opinan que la reordenación de las líneas de cara a la próxima contrata no solucionará problemas de base del servicio de transporte más utilizado por los ciudadanos

Zaragoza
La reciente reestructuración del servicio de autobuses urbanos en Zaragoza ha generado críticas por parte de las asociaciones vecinales, que han considerado que la reforma ha supuesto una oportunidad perdida para mejorar la movilidad en la ciudad. En el programa Hoy por Hoy Zaragoza, Arturo Sancho, presidente de la Federación de Barrios, y Constancio Navarro, presidente de la Unión Vecinal Cesaraugusta, han expuesto su preocupación por la falta de modificaciones sustanciales en las líneas.
Según han explicado, el 90% de las rutas han permanecido sin apenas cambios. De las 35 líneas actuales, 19 han seguido igual, 13 han experimentado modificaciones menores y solo 3 han desaparecido al integrarse en otras. Como principal novedad, se han creado dos líneas circulares, una por cada lado del río Ebro. Sin embargo, para Sancho y Navarro, esto no ha supuesto la reordenación integral que muchos esperaban.
Las asociaciones han lamentado que Zaragoza haya desperdiciado una nueva ocasión para adaptar el transporte público al crecimiento urbano. "La ciudad ha cambiado mucho en los últimos 25 años, pero la red de autobuses no se ha ajustado a esta evolución", ha señalado Navarro. Ambos han recordado el caso de Vitoria, donde, antes de la implantación del tranvía, se alcanzó un consenso entre todos los agentes implicados para rediseñar por completo el sistema de transporte público. En Zaragoza, en cambio, se ha mantenido la estructura previa sin un plan de remodelación global.
Uno de los aspectos que más preocupación ha generado ha sido la ausencia de avances en la creación de una línea de alta capacidad este-oeste, considerada fundamental para mejorar la movilidad en la ciudad. "Llevamos años hablando de su necesidad y sigue sin materializarse", ha criticado Sancho.
Pese a las críticas, los representantes vecinales han reconocido algunas mejoras, como el incremento en 38 del número de autobuses, lo que debería traducirse en mejores frecuencias de paso. No obstante, han expresado su incertidumbre sobre el financiamiento de los 2,4 millones de kilómetros adicionales que cubrirá el servicio. "Aún no se ha explicado de dónde saldrá el dinero. Si deja de estar subvencionado por el Gobierno central y el Ayuntamiento, el coste podría recaer en los usuarios", ha advertido Sancho.
Otro punto de fricción ha sido la falta de comunicación con los barrios. Las asociaciones han afirmado que la participación ciudadana en el diseño del nuevo plan ha sido insuficiente. "Nadie ha pedido una carta blanca para decidir sobre el transporte, pero sí haber participado en el proceso antes de que la propuesta estuviera cerrada", ha apuntado Navarro.
También se han planteado dudas sobre la accesibilidad de los nuevos autobuses, ya que algunos modelos actuales han presentado dificultades para la entrada de sillas de ruedas y carritos de bebé. "Se ha anunciado que los nuevos vehículos mejorarán en este aspecto, pero habrá que ver si se cumplen las expectativas", ha concluido Sancho.
En definitiva, la reordenación del transporte público en Zaragoza ha generado más dudas que certezas. Aunque se han incorporado mejoras en la frecuencia y se han añadido nuevas líneas circulares, las asociaciones vecinales han considerado que la ciudad ha perdido una oportunidad para acometer una reforma profunda que se adapte a las necesidades actuales y futuras de la movilidad urbana.




