Extrarradios finaliza reivindicando las nuevas ruralidades en el arte

Los Titiriteros de Binéfar en Extrarradios en Almudévar

Huesca
Extrarradios ha celebrado su segunda edición en dos fines de semana consecutivos entre Ayerbe, y este último en Almudévar. Toda la programación ha girado en torno a las nuevas ruralidades, un eje que invita a repensar qué significa hoy habitar, crear y producir cultura desde el medio rural en clave contemporánea.
Desde la organización y las localidades que han organizado esta segunda edición las sensaciones son "muy buenas".
El alcalde de Ayerbe, Antonio Biescas, presente en la última jornada de Extrarradios en Almudévar, ha valorado de manera “muy positiva este proyecto compartido entre los dos pueblos, entre Ayerbe y Almudévar, trayendo lo mejor de la cultura vanguardista y contemporánea al mundo rural, poniendo en valor esa ruralidad y esas nuevas formas de vivir en los pueblos”, ha afirmado Biescas, quien ha hecho hincapié en la capacidad de los pueblos para “hacer proyectos culturales muy interesantes”. “No tenemos que envidiar nada a los núcleos urbanos,y creo que este festival lo ha demostrado con creces”, concluyó..
Por su parte, la alcaldesa de Almudévar, Sofía Avellanas, mostró su satisfacción por cómo ha transcurrido “esta segunda edición de Extrarradios, donde se ha demostrado el éxito de este tipo de actividades en el medio rural. Un festival que ha demostrado que no está determinado solo a una franja de edad de público, sino que es un festival multidisciplinar para todos los públicos y para todos los gustos. Por ejemplo, ayer, en la sesión Orgullo Rural y Eclosión Sonora II, hubo gran cantidad de público, y buena parte era público joven, que hoy en día es difícil de atraer”.
El concejal de Cultura de Almudévar, Fernando Martínez, destacó el salto cualitativo: “El año pasado ya hubo mucha calidad, pero esta edición ha ido claramente a más: más asistencia, más diversidad y más profundidad. Las propuestas nos hablan de dónde venimos y hacia dónde vamos”. Para él, Extrarradios confirma una línea: la cultura como proyecto transversal y no sectorial.
Finalmente, el programador del festival, Luis Lles, resumió la edición señalando que se han cumplido los tres objetivos fundamentales: convocar público, generar satisfacción y desarrollar plenamente el tema central. “Ha habido una respuesta magnífica. Lo importante no es solo que venga gente, sino que salga contenta. Y así ha sido”, señaló.
Lles subrayó la coherencia temática del conjunto: “Quien haya venido a varios espectáculos se lleva una idea bastante clara de lo que hoy significa vivir y crear en lo rural: desde lo íntimo a lo expansivo; de la memoria a la experimentación”. Recalcó asimismo la convivencia de lenguajes —música, teatro, danza, cine, coloquios— y el interés de propuestas vinculadas a la memoria de los pueblos de colonización o a la música de raíz contemporánea (El Nido, Dulzaro, Sanguijuelas del Guadiana). “No queríamos un lema decorativo. Queríamos programar desde él. Y lo hemos hecho”
El protagonista del día ha sido el teatro: por la mañana, el Centro Cultural de Almudévar se llenó para disfrutar del clásico “La fábula de la raposa”, de Los Titiriteros de Binéfar; y por la tarde, la pieza “Orgullo rural”, de Elia y Uxía, confirmó que también las generaciones más jóvenes están reformulando el relato sobre identidad, retorno y arraigo.
El Centro Cultural de Almudévar se llenó para recibir “La fábula de la raposa”, uno de los montajes emblemáticos de Los Titiriteros de Binéfar, que volvió a desplegar su estética característica: títeres artesanales y música en directo, sosteniendo un lenguaje escénico que conecta con el público desde lo esencial.
En escena actuaron Paco Paricio y su hija Marta; en la parte técnica estuvo Pilar Amorós, compañera de títeres y de vida de Paco, que ha realizado más de mil funciones de esta obra. Su papel original fue continuado por dos actores más hasta que Marta tomó el relevo como intérprete.
“Hoy he estrenado un títere nuevo —el lagarto—”, explicó Paco Paricio al finalizar. “Lo mejor es ver a las niñas y los niños venir luego a saludar a los títeres, como si fueran reales. Esa verdad solo existe cuando las cosas pasan delante de ti. En el cine no te despides de los personajes; aquí sí. Eso crea otro tipo de vínculo.” La cercanía se amplificó en Almudévar, Paricio reconoció que en Aragón interactúa más con el público. “Aquí hablo más. Escucho más. Detecto cómo reaccionan ante los abuelos, ante la naturaleza… Hoy estaban muy dentro”.




