Investigadores aragoneses presentan el primer cerezo siempre verde para adaptarse al cambio climático
Una variedad única desarrollada en Aragón promete revolucionar la adaptación de frutales al calentamiento global


Zaragoza
El cambio climático está transformando la agricultura y obligando a replantear cultivos tradicionales. Investigadores del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y la Estación Experimental de Aula Dei han dado un paso pionero: han desarrollado una variedad de cerezo que no entra en reposo invernal, conocida como cerezo siempre verde.
Este avance responde a un reto global: la adaptación de especies frutales a temperaturas más cálidas y a inviernos menos fríos. “El cerezo, como otros frutales de hueso, necesita un periodo de dormancia para resistir el invierno y florecer en primavera”, explica Ana Wünsch, investigadora en ciencia vegetal del CITA. “Sin embargo, los cambios en el clima están alterando estos ciclos. Nuestro objetivo era obtener materiales con menores requerimientos de frío, y en ese proceso surgió esta variedad única”.
El cerezo siempre verde mantiene su actividad durante todo el año, lo que permitirá estudiar en profundidad los mecanismos biológicos que regulan la dormancia. “Es un material excepcional para la mejora genética”, añade Afif Hedhly, investigador principal del proyecto. “Podremos cruzarlo con otras variedades y entender qué falla para que no entre en reposo”.
Aunque la calidad del fruto se mantiene, su principal valor reside en la investigación y en la posibilidad de transferir este conocimiento a otros frutales de hueso, como melocotoneros o almendros. El hallazgo, publicado en revistas científicas, supone un hito en la lucha por adaptar la agricultura al calentamiento global.
“Es un avance importante para la investigación agraria”, concluyen los expertos, que seguirán trabajando para que este descubrimiento se traduzca en soluciones prácticas para el campo.




