Sociedad

Ocho de cada diez docentes aragoneses sufren insultos o amenazas y el 44% se ha cogido una baja por estrés

Una encuesta de UGT alerta de una “emergencia silenciosa” en la educación pública: violencia verbal, pérdida de autoridad y desconocimiento de protocolos frente al acoso

Un aula de un colegio en una imagen de archivo / EUROPA PRESS

Zaragoza

Ocho de cada diez docentes aragoneses han recibido insultos o amenazas por parte del alumnado o de sus familias, y el 44% afirma que en los últimos cinco años ha tenido que coger una baja por estrés, ansiedad o agotamiento. Así lo refleja una encuesta realizada por el sindicato UGT a 2.200 profesores en Aragón.

El estudio muestra una realidad preocupante en la escuela pública de la Comunidad: la violencia, las faltas de respeto y la carga burocrática tienen al profesorado aragonés contra las cuerdas. Esta encuesta, la primera en 15 años que desarrolla UGT en este colectivo, evidencia que la violencia verbal en las aulas es una realidad que repercute directamente en la salud mental del profesorado.

Medea Gracia, secretaria del sector de Enseñanza de UGT Aragón, explica que, de los 2.000 docentes encuestados, el 86% “ha recibido faltas de respeto, insultos o ha estado expuesto a situaciones que les han generado ansiedad”.

La violencia verbal no se limita al alumnado: el profesorado también ha sufrido “amenazas, coacciones o maltrato psicológico por parte de las familias”.

Son situaciones de conflicto difíciles de gestionar, hasta el punto de que la única salida para muchos docentes es parar y cogerse una baja para recuperarse. “El 44% del profesorado encuestado ha manifestado que en los últimos cinco años ha tenido que coger una baja por riesgos psicosociales”, señala Gracia, quien advierte: “Es una patología laboral endémica que requiere una actuación inmediata”.

Gracia lo tiene claro: se ha perdido la autoridad del docente. “No podemos hablar de un maestro como hace 30 años; antes estaba dignificado”, afirma. “Ahora se cuestiona el trabajo que se realiza”.

La encuesta también revela que seis de cada diez profesores desconocen la existencia de protocolos para actuar ante casos de acoso laboral o sexual entre docentes.

Alfredo Sanz, delegado de prevención de riesgos laborales de UGT en educación, pone un ejemplo: “Una persona intentó comunicar situaciones de acoso sexual a diferentes estamentos de la Administración y, en ningún momento, se le informó del procedimiento en estos casos”. Con el tiempo, añade, se tramitó el procedimiento y “se comprobó que esa situación existía”.

Desde UGT insisten en que se trata de una emergencia silenciosa que exige respuestas urgentes, como la puesta en marcha de un plan integral para el profesorado basado en la prevención de su salud mental y la protección frente a estas situaciones.