Declarado BIC el yacimiento romano de La Corona de San Salvador en Sardas en Sabiñánigo
Desde 1981, cuando unos trabajos en el campo descubrieron un mármol funerario, se han realizado varios estudios

El yacimiento tuvo su primera excavación en 1989. Imagen de Amigos de Serrablo

El Consejo de Gobierno aprobaba este miércoles el decreto del Ejecutivo autonómico por el que se declara el yacimiento arqueológico de La Corona de San Salvador, situado en el núcleo de Sardas, en el municipio oscense de Sabiñánigo, como Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto de Interés Cultural, Zona Arqueológica, conforme a la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés.
El yacimiento arqueológico de La Corona de San Salvador se ubica en el núcleo de Sardas, en el término municipal de Sabiñánigo (Huesca). Se trata de un yacimiento romano que puede abarcar cronológicamente toda la época imperial (siglos I al V d.C.). Las campañas de excavación en varios puntos del conjunto, realizadas desde el año 1989 hasta la actualidad, han permitido investigar, catalogar y dar a conocer, con mayor o menor grado de profundidad, algunos de los restos aparecidos en esta villa romana.
Amigos de Serrablo dio a conocer este yacimiento en la década de los ochenta. En 2021, la Asociación impulsó un Plan Director que ha servido para realizar esta petición al Gobierno de Aragón. Su presidenta, Pilara Piedrafita, muestra su satisfacción por la declaración BIC, pero habla de "un primer paso que debe proseguir con nuevas excavaciones para su conservación y puesta en valor".
Villa de Latas o Villa de Sabiñánigo
La Corona de San Salvador, conocida también en la bibliografía como villa de Latas o villa de Sabiñánigo, fue dada a conocer por primera vez en el año 1981 en una publicación sobre el estudio de una inscripción funeraria realizada en mármol, que apareció al realizar trabajos agrícolas en el campo en el que se encuentra el yacimiento romano. En la misma publicación se recoge la aparición de cerámica romana, sigillata, común, tegulae, y un contrapeso de un molino de aceite denominado torcularium.

Mango de bronce decorado con cabeza de perro encontrado en el yacimiento.

Mango de bronce decorado con cabeza de perro encontrado en el yacimiento.
Sondeos en 1989
En el año 1989 se realizaron una serie de sondeos para comprobar la existencia de restos en el subsuelo y en el caso de la aparición de estructuras y materiales, conocer su estado de conservación. En total se realizaron siete sondeos en el interior del campo repartidos en tres zonas: norte, sur y centro.
Los resultados fueron bastante dispares. En la zona central se realizó una cata y no apareció ningún resto, dado que esa área debió quedar sin urbanizar o pertenecer a un espacio abierto en el interior de la villa romana. En la zona sur, donde se llevó a cabo solamente una cata, aparecieron abundantes materiales arqueológicos junto con un muro y un hogar en el suelo.
Los resultados fueron más importantes en la zona norte, en la que se realizaron dos catas y en una de ellas aparecieron las termas de la villa. Junto a esta cata se realizó otra de menores dimensiones en la que aparecieron estructuras que documentan reformas estructurales, pero se desconoce por sus dimensiones la funcionalidad de esos muros.
En el año 2021, con motivo de unas obras realizadas en el extremo sur del cerro, aparecieron estructuras con suelos y niveles asociados con materiales arqueológicos. La villa romana se extiende por todo el campo que ocupa la cima del cerro, que tiene aproximadamente unas 3,8 hectáreas.
Cerámica, utensilios de metal o una pulsera decorada
Respecto a los bienes muebles, en la Corona de San Salvador han aparecido una importante cantidad de materiales que indican también que se trataba de una explotación agrícola de primer orden. El material cerámico más destacable está formado por terra sigillata hispánica altoimperial y tardía y algunas relacionadas con las producciones norteafricanas, cerámica engobada, de almacenaje.
La cronología de estas cerámicas iría desde el siglo I al V d.C. Destacan los materiales metálicos aparecidos, como monedas y un conjunto de útiles de aseo personal realizado en bronce, una fíbula de charnela tipo 25 de Iturissa utilizada para el adorno personal, una cajita metálica piriforme para guardar sellos de cera utilizados en misivas romanas de carácter militar o de otra importancia. También apareció una pulsera decorada y el mango en forma de cabeza de lobo que pudo pertenecer a un cuchillo o una llave de hierro.
La Ley del Patrimonio Cultural Aragonés contempla tres categorías de protección para los bienes integrantes del patrimonio cultural de la comunidad y los clasifica en Bienes de Interés Cultural, Bienes Catalogados y Bienes Inventariados. Los Bienes de Interés Cultural son los más relevantes, materiales o inmateriales, y existen varias categorías de protección, en función de la naturaleza de los mismos. En el caso de los bienes inmuebles, se acogen a las categorías de Monumento o Conjunto de Interés Cultural.
La categoría de Conjunto de Interés Cultural comprende también varias subcategorías de protección, en función de las características del bien. La zona arqueológica contempla lugares o parajes donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, hayan sido extraídos o no, tanto si se encuentran en la superficie, en el subsuelo o bajo la superficie de las aguas.
Asimismo, la ley prevé que la declaración de Conjunto de Interés Cultural pueda afectar al entorno del bien que se quiere proteger, y que éste podrá delimitarse en la misma declaración en atención a la incidencia que cualquier alteración de dicho entorno pueda tener en los valores propios del conjunto o de su contemplación.

Cristina López Calvo
Redactora y locutora. Desde 2008 en la Cadena SER especializada en temas sanitarios y sociales para...




