Jardín Botánico de Zaragoza: 225 años de historia, ciencia y futuro verde
Una reforma que no logra cerrar la controversia vecinal

Hoy por Hoy Zaragoza en el Jardín Botánico (19/01/26)
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Zaragoza
El histórico Jardín Botánico del Parque José Antonio Labordeta luce ya su nueva imagen tras la reforma integral inaugurada hace apenas unas semanas. El espacio, ahora denominado Jardín Botánico Francisco Loscos, reivindica sus orígenes del siglo XVIII y combina criterios científicos, pedagógicos y de accesibilidad en más de 14.000 metros cuadrados renovados.
El Jardín Botánico fue creado en 1796 por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País como centro de estudio y aclimatación de especies vegetales. Su primer impulsor fue el farmacéutico Pedro Gregorio Etxandía, y pese a los daños sufridos durante los Sitios de Zaragoza, recuperó su función científica gracias al naturalista Florencio Ballarín. Ya en el siglo XX, el paisajista Javier Vintuissen reforzó su estética e integración con el Parque Grande. La reforma actual recupera esa esencia clásica y rinde homenaje al botánico aragonés Francisco Loscos, figura clave del estudio de la flora local.
Accesibilidad, agua y botánica: las claves del nuevo diseño
El jefe de la Oficina de Infraestructura Verde del Ayuntamiento, Fran Bergua, explica que el proyecto combina preservación del arbolado centenario —cedros, cipreses, plátanos— con nuevas colecciones de plantas medicinales y frutales que siguen el espíritu científico del jardín original: "El proyecto no está cerrado: la obra ha terminado, pero seguimos trabajando en las colecciones botánicas con rigor científico".
El agua, hasta ahora origen de inundaciones periódicas, fluye ahora por dos canales que conducen a un estanque donde se recircula de forma eficiente. El sonido y la sombra contribuyen al bienestar ambiental del espacio.
Críticas y dudas: señalética, arbustos y la ausencia de patos
La reforma ha generado también opiniones diversas. La Comisión de Botánica de la asociación Ansar denunció la desaparición de 37 arbustos y errores en la señalética de las especies. El Ayuntamiento asegura que se ha preservado el patrimonio vegetal y atribuye parte de la confusión a actos vandálicos: "Hemos detectado cambios intencionados de carteles entre unas plantas y otras. Trabajamos para evitarlo", afirma Bergua.
Otro punto de debate es la desaparición de los patos del estanque, que ha motivado incluso una recogida de firmas. El Ayuntamiento sostiene que las aves se desplazaron por las obras y recuerda que la ordenanza municipal prohíbe alimentar fauna urbana por motivos de salud pública.
Además, la nueva aparición de plantas comestibles y herbáceas haría difícil su convivencia con animales que podrían dañar las colecciones.
El consistorio confirma que aún quedan elementos por regresar al jardín, como el reloj histórico y parte de los bancos de azulejos, actualmente en proceso de restauración. Las actuaciones continuarán durante los próximos meses.
La reforma, con una inversión de 1,3 millones de euros, aspira a consolidar este espacio como un referente botánico, educativo y de disfrute para zaragozanos y visitantes.




