Un tranvía llamado deseo
Los representantes de las plataformas vecinales debaten sobre la aparición en plena campaña electoral del posible desarrollo de una segunda línea de tranvía con financiación autonómica

Zaragoza
Arturo Sancho, presidente de la Federación de Barrios de Zaragoza, y Constancio Navarro, presidente de la Unión Vecinal Césaraugusta, han analizado la posibilidad de una segunda línea de tranvía y el debate abierto tras las declaraciones de la alcaldesa Natalia Chueca en plena campaña electoral de ampliar la línea 1 hacia Arcosur, y no cerrarse a una segunda línea, este oeste. Ambos han coincidido en que la ciudad se encuentra ante un momento clave en materia de movilidad y han subrayado que el crecimiento urbano hace inevitable abordar este debate con seriedad.
Constancio Navarro ha enmarcado el anuncio en el contexto de la campaña electoral y lo ha calificado como una promesa más dentro del repertorio habitual de los partidos. Ha criticado duramente las promesas imposibles y la falta de rigor presupuestario, reclamando que los ciudadanos analicen los discursos políticos “con las gafas de la realidad”. En su intervención ha insistido en que los cargos públicos son servidores y gestores del dinero común, y que deberían rendir cuentas de forma permanente, evitando actuar como “autoridades” alejadas de la ciudadanía.
Por su parte, Arturo Sancho ha considerado “histórico” el cambio de discurso del Partido Popular respecto al tranvía, tras años de rechazo frontal a esta infraestructura. A su juicio, la alcaldesa ha empezado a “abrir la puerta” a la línea 2, preparando el terreno para una infraestructura que ha considerado imprescindible para el eje este-oeste de la ciudad. Ha recordado que el tranvía ya fue clave para conectar nuevos barrios como Valdespartera y Parque Goya, y que ahora el crecimiento de zonas como Arcosur o Parque Venecia vuelve a plantear una necesidad similar.
Sancho también ha matizado que la línea 1 no ha arruinado a Zaragoza, aunque ha reconocido que el error fue asumir en solitario su financiación, algo que debería evitarse en el futuro con la implicación de otras administraciones. En ese sentido, ha advertido de que la ampliación de la línea 1 es inviable por las limitaciones contractuales vigentes hasta 2043 y ha defendido centrar el debate directamente en el diseño y el recorrido de la futura línea 2, que debería dar servicio tanto a barrios consolidados como a las nuevas expansiones urbanas.
Ambos representantes vecinales han aprovechado el debate para reclamar un cambio en la forma de hacer política. Han pedido campañas electorales basadas menos en promesas y más en preguntas a la ciudadanía, con procesos participativos reales y análisis de costes y beneficios. También han lamentado la escasa repercusión de un manifiesto vecinal que promovía una campaña civilizada y sin demagogia, aunque han valorado que, en general, el tono de la actual campaña haya sido más contenido de lo habitual.
El debate ha concluido con una defensa del acuerdo, el diálogo y la primacía del interés general sobre el partidista, una tradición que ambos han reivindicado como propia de Aragón y que han considerado imprescindible para afrontar los grandes retos de la ciudad.




