Y para san Blas, la cigüeña seguirás viendo, porque ya no se van
Estas aves han reducido a la mitad sus movimientos migratorios. La población de cangrejo americano, activo en invierno por el cambio climático, y los vertederos garantizan el alimento de estas aves

Zaragoza
La cigüeña blanca ha pasado, en apenas unas décadas, de estar al borde de la desaparición a convertirse en una presencia cotidiana en el valle del Ebro. Así lo ha explicado en Hoy por Hoy Luis Tirado, biólogo y secretario de SEO/BirdLife, quien ha recordado que en los años setenta la especie ha llegado a estar en peligro de extinción debido, principalmente, al uso de venenos en el medio rural. Desde entonces, la población ha ido aumentando de forma progresiva hasta alcanzar cifras que hoy llaman la atención de cualquiera que recorra las carreteras del Bajo Aragón o el entorno de Zaragoza.
Uno de los cambios más evidentes ha sido su comportamiento migratorio. Tirado ha señalado que el cambio climático ha influido de manera directa en la especie. Aunque los ejemplares jóvenes siguen realizando la migración hasta África al final del verano, una parte importante de los adultos ha modificado sus rutinas. En la actualidad, alrededor del 50% de las cigüeñas adultas que crían en el valle del Ebro se ha quedado durante el invierno en esta zona. En lugar de emigrar, se ha desplazado de forma errante entre distintos puntos, moviéndose en grupos entre vertederos y zonas húmedas de Aragón, Navarra o Cataluña.
Los vertederos han jugado un papel clave en esta adaptación. La disponibilidad constante de restos orgánicos ha ofrecido una fuente de alimento fácil para una especie oportunista. A ello se ha sumado otro factor decisivo: la proliferación del cangrejo americano. Este crustáceo invasor, que no hiberna debido a los inviernos cada vez más suaves, ha sido una presa fundamental para las cigüeñas. Según ha explicado Tirado, los análisis realizados en centros de recuperación de fauna han confirmado que el cangrejo americano ha sido el alimento más frecuente en su dieta, lo que además ha ayudado a controlar una especie muy dañina para los regadíos.
Sin embargo, el futuro plantea interrogantes. La mejora en la gestión de residuos y la implantación del contenedor marrón para separar la materia orgánica han reducido la cantidad de comida disponible en los vertederos. Desde SEO/BirdLife se ha advertido de que esta circunstancia podría provocar un estancamiento o incluso un descenso de la población de cigüeñas en la próxima década. Aun así, también se ha planteado la posibilidad de que la especie refuerce su dependencia del cangrejo americano y otros recursos naturales.
Red Eléctrica Española introduce mejoras en la convivencia con las aves
La convivencia entre las cigüeñas y las infraestructuras humanas ha sido otro de los ejes del programa. Elisa García, subdelegada de Red Eléctrica en Aragón y La Rioja, ha explicado que las líneas eléctricas han servido como soporte para nidos y posaderos, pero también han supuesto riesgos de colisión. Para minimizar estos impactos, la compañía ha implantado diferentes sistemas de señalización, conocidos como salvapájaros, muchos de ellos colocados mediante drones, lo que ha permitido mejorar la seguridad y mantener las líneas en servicio.
Casos como el de la línea Magallón-Tudela han demostrado que la adaptación es posible. Allí, tras años de retirada de nidos, se han instalado dispositivos específicos que han permitido que las cigüeñas sigan nidificando sin comprometer el suministro eléctrico. Una muestra más de cómo esta ave, símbolo de vida y tradición, ha sabido encontrar su lugar en un paisaje cada vez más humanizado.




