Referentes a pie de calle: Zaragoza se llena de mujeres que hacen ciencia
La exposición “Soy científica, vivo en tu barrio” cumple 6 años visibilizando referentes femeninos y despertando vocaciones entre niñas y jóvenes

Hoy por Hoy Zaragoza y el Día de la Niña y la Ciencia (11/02/26)
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Zaragoza
Zaragoza vuelve a colocar a las mujeres científicas en el centro del espacio público. Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la Gran Vía Ramón y Cajal acoge la sexta edición de la muestra Soy científica, vivo en tu barrio, una exposición urbana que despliega en gran formato los rostros y las historias de doce investigadoras aragonesas. Todas ellas comparten un objetivo: demostrar que la ciencia también habla en femenino.
La iniciativa, impulsada por su coordinadora, Carmina Puyod, surgió en plena pandemia como una forma de “llevar a las científicas a la calle”, sin charlas ni actos multitudinarios, solo permitiendo que la ciudadanía se cruzara con ellas al caminar por la ciudad. “Queríamos que la gente viera que son mujeres reales, cercanas, con familia, con hobbies… no heroínas inaccesibles”, explica. La campaña, con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, el Gobierno de Aragón y Fundación Ibercaja, se ha convertido en un referente replicado incluso en otras ciudades.
Vocaciones que nacen en las aulas
Entre los perfiles de esta edición están las investigadoras Theopisti Dafni, física, y Beatriz Zornoza, ingeniera química. Ambas coinciden en que sus vocaciones surgieron en un momento clave: la adolescencia, y gracias a docentes capaces de transmitir pasión por la ciencia. “Es fundamental tener profesores que sepan contagiar curiosidad y responder a nuestras preguntas”, señala Dafni.
Zornoza, que ha investigado en España, Estados Unidos, Países Bajos y Francia, subraya el valor de esas primeras referencias: “Siempre tuve profesoras que me hicieron amar la química. Ellas despertaron en mí la ilusión por investigar”.
Pese a los avances, las científicas coinciden en que el camino no es sencillo. La estabilidad laboral sigue llegando tarde y la conciliación continúa siendo un reto. Zornoza, investigadora Ramón y Cajal, reconoce que “cada parón cuenta en una carrera científica”. Dafni, ya profesora titular en la Universidad de Zaragoza, insiste en la importancia de contar con seguridad para planificar vida personal y profesional: “Poder mirar más allá de dos o tres años libera la mente y permite trabajar mejor”.
Según datos de la UNESCO, solo el 33% de los investigadores en el mundo son mujeres. España supera ligeramente esa cifra y Aragón destaca como la segunda comunidad con mayor proporción de científicas. Aun así, la presencia femenina en puestos de liderazgo sigue siendo baja.
En la Escuela de Ingeniería y Arquitectura (EINA), su director, José Antonio Yagüe, reconoce que quedan desequilibrios llamativos. Aunque titulaciones como Diseño o Ingeniería Biomédica tienen mayoría femenina, en Ingeniería Informática apenas un 13% del alumnado son mujeres. “No entendemos por qué, cuando es una de las carreras con más salidas. Tenemos que hacer más para mostrar su atractivo”, apunta.
La EINA trabaja desde primaria para despertar vocaciones con programas como Una ingeniera en cada cole o la Semana de Ingeniería y Arquitectura. “Hay que estar donde están las niñas”, resume Ayagüe.
Ciencia cercana, real y posible
Mientras la ciudad se asoma a los rostros de doce mujeres que investigan desde Aragón, el mensaje de la exposición es claro: la ciencia también es cosa de niñas. No hace falta ser una “heroína” ni renunciar a una vida propia. Basta con curiosidad, referentes y oportunidades. “Las mujeres podemos ser lo que queramos ser”, reivindican. Y hoy, una vez más, Zaragoza lo recuerda desde sus calles.




