Los efectos de la borrasca Oriana remiten en Aragón, pero llegan avisos de nivel amarillo por el viento y el deshielo
Este domingo se restablecía la circulación en carreteras como la N-330a o el tramo ferroviario Jaca-Canfranc

Desprendimiento de rocas en la N-123
Huesca
Los efectos de la borrasca Oriana remiten en Aragón tras las complicaciones generadas por las nevadas y rachas de viento muy fuerte de este sábado, que dejaron un reguero de carreteras cortadas, árboles y vallas derribados, especialmente en la capital oscense donde bomberos y policía local realizaron numerosas intervenciones; cierre de estaciones de esquí y aplazar numerosos eventos deportivos y lúdicos por seguridad, como el Carnaval de Huesca.
Ahora, en la comunidad autónoma, lo que preocupa es el deshielo, el alcance de la crecida de los ríos y el viento, que seguirá soplando en la ribera del Ebro, Gúdar y el Maestrazgo.
En Cerler Cogulla (Huesca) este sábado se llegaron a registrar rachas de viento de 149 kilómetros por hora, mientras que en Mosqueruela (Teruel) alcanzó los 123 kilómetros por hora. Las mayores precipitaciones se localizaron en Canfranc (Huesca) con 27 litros y Aragués del Puerto (Huesca), con 21,6 litros por metro cuadrado.
Asimismo, la N123 entre Barbastro y Graus se cortaba temporalmente a la circulación este sábado a causa de un desprendimiento de rocas en el túnel 3, en Congosto de Olvena, como se puede apreciar en las imágenes de esta información.
Por lo que hace referencia al estado de las carreteras, este domingo la mayor parte de las complicaciones para circular se concentran en la provincia de Huesca, donde, en todo caso, la situación ha mejorado. Se ha restablecido el tráfico ferroviario entre Jaca y Canfrac una vez han mejorado las condiciones meteorológicas y únicamente se mantienen cortados tres tramos de carretera, según informa la DGT.
En la A-136, la nieve ha obligado a cortar a las 12.22 horas el tramo que conecta con el Portalet, entre los kilómetros 24 y 26,9. También se cortaba la A-136a en Sallent de Gállego --kilometros 0 y 5--, pero este domingo retomaba la circulación; y la A-2606 que lleva al Balneario de Panticosa --kilómetros 4,5 a 10--. Lo mismo ocurre en la A-139 en Benasque (Huesca), donde la circulación está prohibida desde el día 10 entre los kilómetros 65 y 72 en este caso por el riesgo de avalanchas. Se cerraba también al tráfico la N-330a de Somport, pero se restablecía este domingo.
Cortada permanece desde el pasado día 12 de febrero la A-1227 entre Bierge y Abiego (Huesca), kilómetros 39,8 y 45,8 por daños en la vía. Otras incidencias se localizan en la A-217, en Blecua y Torres (Huesca), donde existe un estrechamiento en el tramo entre el kilómetro 16,5 y el 17,5 por desprendimientos.
Los desprendimientos también condicionan la circulación desde el día 12 en la A-1216, entre Tramaced y Sesa (Huesca), del kilómetro 8,5 al 9. En el caso de la A-2216, en Peralta de Calasanz (Huesca), el problema de los desprendimientos se registra desde el día 13.
A ello hay que sumar la situación de la A-2218 en Camporrels, que obliga al desvío de los autobuses desde el 8 de febrero, los desprendimientos ocurridos en la N-2 en Bubierca (Zaragoza) --kilómetro 210-- el pasado viernes 13
Además, la DGT previene del pavimento deslizante a causa del hielo en la A-138 en ambos sentidos del tramo entre los kilómetros 86 y 91, en Bielsa (Huesca). Y el hielo precisamente ha llevado a cortar el tráfico en la TE-68 entre Guadalaviar y Albarracín (Teruel), kilómetros 0,5 y 8,7.
Esta jornada ha amanecido con intervalos nubosos en gran parte de la Comunidad, precipitaciones débiles y dispersas en la divisoria del Pirineo que se van a hacer más presentes al final de la jornada. Y el viento sigue soplando del noreste, de forma más moderada conforme avanza el día, según la información facilitada por la Agencia Estatal de Meteorología, que mantiene el aviso amarillo por el peligro de aludes en el Pirineo.
Lo que preocupa para las próximas horas y siguientes días es el viento, que seguirá soplando en la ribera del Ebro, Bajo Aragón y Gúdar y Javalambre y el deshielo en la Jacetania y el Alto Gállego.




