El presupuesto de Zaragoza para 2026 encara su recta final entre tensiones políticas y negociaciones abiertas
Las cuentas municipales, marcadas por la ruptura temporal entre PP y Vox, llegan al pleno del 26 de febrero sin apoyo garantizado y con la oposición denunciando falta de modelo y concesiones ideológicas

Hoy por Hoy Zaragoza y los concejales en pleno (16/02/26)
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Zaragoza
El Ayuntamiento de Zaragoza encara el pleno del 26 de febrero con el futuro del presupuesto de 2026 todavía en el aire. Tras meses de negociaciones marcadas por avances, retrocesos y un contexto político agitado por las elecciones autonómicas, el gobierno municipal del PP no tiene asegurado el apoyo de Vox, socio imprescindible para alcanzar la mayoría.
Un proceso que comenzó con acuerdo y acabó en ruptura
PP y Vox anunciaron en octubre un pacto en la parte de ingresos, tras consensuar las ordenanzas fiscales. Pero a finales de diciembre, apenas dos días después de que la alcaldesa Natalia Chueca diera por cerrado el acuerdo, Vox se desmarcó y declaró que no apoyaría las cuentas. La alcaldesa atribuyó la marcha atrás al adelanto electoral en Aragón y habló de “deslealtad”, mientras Vox insiste en que el gobierno ya sabía que había puntos sin resolver.
Vox condiciona su apoyo a solucionar dos discrepancias:
- El régimen sancionador de la Zona de Bajas Emisiones, que rechaza aplicar.
- La reorganización y reducción del gasto estructural del Ayuntamiento, que considera inflado tras el aumento de 50 millones en gasto corriente.
La formación sostiene que no recorta servicios, sino “gastos superfluos”.
La consejera de Hacienda, Blanca Soláns, defiende que las cuentas —más de mil millones de euros— cumplen las reglas fiscales, fortalecen los servicios públicos y aumentan la inversión. También niega que el presupuesto esté “marcado por Vox” y acusa a PSOE y Zaragoza en Común de mantener “muros ideológicos” que les impiden apoyar el documento.
El PSOE, que ha presentado una enmienda a la totalidad y más de 80 enmiendas parciales, afirma que el presupuesto “no aprovecha las oportunidades” que ofrece el aumento de ingresos y denuncia una política fiscal que “baja impuestos a los que más tienen” mientras suben tasas básicas.
Por su parte, Zaragoza en Común, que ha registrado 153 enmiendas, sostiene que el proyecto carece de modelo de ciudad, precariza servicios públicos y asume por completo la agenda ideológica de Vox. También critica la falta de apuesta por vivienda pública pese a los ingresos urbanísticos previstos.
Un final incierto
A diez días del pleno, Vox asegura que no tiene órdenes externas ni autonómicas que condicionen su voto, pero mantiene firme su “no” mientras no se resuelvan los dos puntos de desacuerdo. El PP, por su parte, se muestra optimista.
Pese a la tensión política, todos los grupos asumen que habrá presupuesto, aunque queda por despejar la incógnita de cómo y con qué mayoría saldrá adelante.




