Entre la calma y el pánico: así viven los aragoneses la nueva ola de ataques en Oriente Medio
Testimonios desde Abu Dhabi, Doha y el Líbano revelan dos realidades opuestas: seguridad extrema en el Golfo y huidas desesperadas bajo las bombas en Beirut
Hoy por Hoy Zaragoza ataques Irán (02/03/26)
Zaragoza
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han reavivado la tensión en todo Oriente Medio. Y mientras los gobiernos responden con comunicados, quienes viven allí —también aragoneses— lo hacen con una mezcla de incertidumbre, protocolos y, en algunos casos, miedo real por sus familias.
“Si no fuera por internet, no sabría que hay una guerra”. Daniel Pérez, de Alagón, mira cada mañana desde su ventana en Abu Dhabi buscando señales de gravedad. No las encuentra. “La situación está tranquila. Estamos en casa por protocolo, pero lo que veo aquí no tiene nada que ver con el alarmismo de las redes”.
Como él, muchos españoles en Emiratos siguen trabajando desde casa tras el cierre temporal del espacio aéreo. La consigna es clara: calma, información oficial y evitar rumores. Los mensajes del gobierno y la embajada se suceden con una transparencia que sorprende a los residentes extranjeros. En Doha, otros aragoneses describen un ambiente similar: medidas preventivas, supermercados abiertos toda la noche y defensas antimisiles activadas, mientras la población sigue las noticias con cierta resignación.
Una relación económica que ya agonizaba
Mientras tanto, en Aragón, el empresario turolense Manuel Teruel observa la escalada con una mezcla de preocupación y resignación. Mantiene lazos con Irán desde hace más de tres décadas, pero sabe que el comercio con el país estaba prácticamente paralizado desde hace años. “Irán siempre ha sido pagador, pero no puede transferir dinero. Cualquier operación que pase por un circuito americano queda bloqueada”.
Taím Grúas, su empresa, tenía un proyecto en marcha: una grúa para una feria iraní. La ingeniería estaba hecha y empezaba la fase de acopio de materiales. Con los ataques, todo se ha frenado. Aun así, Teruel se lo toma con la calma de quien ha sobrevivido a crisis peores: inundaciones, un concurso de acreedores y contratos cancelados en Rusia tras la invasión de Ucrania. Para él, lo más peligroso no es el contrato paralizado, sino el mapa energético: “Si el Golfo se desestabiliza de verdad, países como Alemania pueden temblar. Y China aún no ha dicho nada… pero depende muchísimo del petróleo iraní”.
“Mi familia huyó a las tres de la mañana”
La imagen cambia por completo a apenas unos cientos de kilómetros. En el sur del Líbano, la familia de Musti, libanés residente en Zaragoza, escapaba de madrugada.“A las tres de la mañana tuvieron que dejar el pueblo. Se fueron a Beirut, pero la capital está llena. Ahora están en la playa porque no queda sitio, ni casas, ni escuelas”.
Los ataques entre Israel y Hezbolá se han intensificado en los últimos días, aunque Musti recuerda que llevan casi 18 meses de bombardeos continuos. “Han muerto cientos de personas. La pobreza está en todas partes. El Líbano ya no es lo que era. Solo queda tristeza”.