Emergencia silenciosa en las aulas: se disparan la ansiedad y las autolesiones entre adolescentes
Los orientadores alertan de un aumento sin precedentes de casos graves de salud mental y reclaman más recursos para afrontar una realidad que desborda a los centros

Hoy por Hoy Zaragoza y la salud mental de los adolescentes (03/03/26)
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Zaragoza
La salud mental de los adolescentes atraviesa un momento crítico, según coinciden orientadores, terapeutas, docentes y familias. Los últimos estudios internacionales apuntan que uno de cada siete jóvenes de entre 10 y 19 años sufre algún tipo de trastorno mental, lo que supone el 15% de la carga mundial en este ámbito. Depresión, ansiedad y trastornos de comportamiento siguen siendo las principales causas de malestar y discapacidad en esta etapa vital.
En España, la situación no es más alentadora. La pandemia marcó un punto de inflexión, y aunque el discurso público ha avanzado en la normalización de la salud mental, también ha evidenciado un notable aumento de casos graves. Entre ellos, la soledad no deseada, que afecta ya a más del 80% de adolescentes y jóvenes, y el incremento de las autolesiones y de la ideación suicida, dos fenómenos que preocupan especialmente a los profesionales de los centros educativos.
No podemos mirar hacia otro lado
En el IES Pablo Serrano de Zaragoza, los orientadores Esther Fillat y Federico Bini confirman que la realidad del alumnado ha cambiado de forma drástica en los últimos años. “Estamos viendo muchos casos de autolesiones e incluso ideación suicida. El suicidio es uno de los riesgos más importantes que afrontamos y no podemos ignorarlo”, explica Fillat.
Los factores que están detrás de este aumento son variados: soledad y falta de apoyo emocional, conflictos de identidad, especialmente entre jóvenes trans, desestructuración familiar, presión académica, sobre todo en Bachillerato, uso intensivo de las tecnologías y adicción al móvil, que “distorsiona la percepción de la realidad” y dificulta la gestión emocional.
“Muchos alumnos no tienen herramientas para manejar su ansiedad. Algunos ni siquiera se presentan a los exámenes por miedo a fracasar o a no llegar al sobresaliente”, añade Bini.
Los orientadores coinciden en que la demanda supera con creces la capacidad de los servicios educativos. En el centro, con alrededor de 1.200 estudiantes, cada orientador llega a atender hasta 600 alumnos. “Estamos desbordados. La salud mental no es una moda: es una llamada de atención real que nos hacen los jóvenes”, alerta Fillat, que reclama más profesionales y más recursos, especialmente en prevención.
El trabajo se complica cuando las familias no detectan el problema o sienten vergüenza a la hora de afrontarlo. En muchos casos se activan protocolos de actuación, pero las soluciones no siempre avanzan al ritmo necesario.
El malestar también forma parte de la vida
El psicólogo Javier Ibáñez recuerda que, pese al aumento de casos graves, también se está produciendo un fenómeno paralelo: la patologización del malestar cotidiano. “Es importante enseñar que la tristeza o el nerviosismo forman parte de la vida y no implican automáticamente un trastorno”, señala. Sin embargo, insiste en que los contextos actuales —hiperconectividad, falta de tiempo familiar, presión social— complican la transición adolescente.
Ibáñez recomienda a las familias establecer límites claros en el uso de pantallas, promover espacios sin tecnología durante las comidas y evitar convertir esos momentos en escenarios de conflicto. “Si decimos que no se use el móvil, pero somos los primeros en sacarlo, el mensaje pierde fuerza.”
La voz de los jóvenes: vivienda, empleo y acceso a la salud mental
Sergio Pérez, del Consejo de la Juventud de Zaragoza, recuerda que la salud mental no puede desligarse de las condiciones materiales. “Nos falta acceso a vivienda, a trabajos dignos y estables. Si consideramos la salud mental un derecho, el acceso a profesionales debe estar garantizado”, subraya.
A pesar de que la juventud trata de hacerse oír a través de consejos locales y autonómicos, Pérez lamenta que su peso institucional sea limitado: “Generamos diálogo, abrimos debates y llevamos estas cuestiones a la calle, pero necesitamos que nuestras demandas se escuchen más.”




