El glaciar de Monte Perdido ha perdido dos tercios de su volumen de hielo en poco más de un siglo
Su lengua se ha retraído decenas de metros ladera arriba

Glaciar del Monte Perdido

Zaragoza
La monitorización científica del glaciar de Monte Perdido confirma su rápido retroceso en las últimas décadas y revela que esta masa de hielo ha perdido alrededor de dos tercios de su volumen en poco más de un siglo y su lengua se ha retraído decenas de metros ladera arriba.

Reportaje EP108 | Todo lo que siempre quisiste saber sobre el hielo
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Estos datos proceden de las mediciones realizadas por el grupo Cryopyr del Instituto Pirenaico de Ecología (CSIC), en colaboración con investigadores de la Escuela Politécnica Superior de Huesca de la Universidad de Zaragoza, en un proyecto que cuenta con el apoyo de Fundación Ibercaja.
Las campañas de monitorización recientes han sido especialmente preocupantes debido a años muy cálidos y con escasa acumulación de nieve durante el invierno, lo que ha provocado balances de masa fuertemente negativos, como señalan fuentes de la Fundación Ibercaja en una nota de prensa.
En el caso del glaciar de Monte Perdido, los investigadores han documentado un proceso creciente de fragmentación del hielo, con la aparición de islas desconectadas de la zona de acumulación y una mayor presencia de hielo fósil muy degradado.
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Para realizar este seguimiento, los científicos combinan técnicas de campo tradicionales con nuevas herramientas tecnológicas. Entre ellas destaca el uso de drones equipados con cámaras de alta resolución y sensores térmicos, que permiten obtener modelos digitales de elevación y comparar, año a año, los cambios en la superficie y la forma del glaciar.
Gracias a esta tecnología, en menos de una hora es posible recopilar información que anteriormente requería más de una jornada completa de trabajo sobre el terreno. La Fundación Ibercaja ha contribuido a esta labor mediante la adquisición de un dron de última generación que facilita estas tareas de medición.
El glaciar de Monte Perdido, situado en la cara norte del macizo entre los 2.700 y los 3.200 metros de altitud dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es el tercero en extensión del Pirineo y uno de los pocos glaciares que todavía permanecen en la cordillera.
La comunidad científica considera que los glaciares pirenaicos, con pérdidas de espesor que en algunos sectores superan los tres o cuatro metros en un solo verano, se encuentran en su fase final, ya que el clima actual de la cordillera ha dejado de ser compatible con la existencia de hielo glaciar a largo plazo.
Por este motivo, Monte Perdido se ha convertido en un laboratorio natural de gran valor para estudiar los efectos del calentamiento climático en la alta montaña del sur de Europa.
Los datos recogidos por el grupo Cryopyr se integran en informes periódicos sobre el estado de los glaciares pirenaicos y en proyectos internacionales dedicados al estudio del cambio climático en zonas de alta montaña.




