Pepe Verón: "No levantar una bandera, sino repartir el interruptor"
El Punto Crítico con Pepe Verón, director del Grado de Periodismo en la Universidad San Jorge
Pepe Verón: "No levantar una bandera, sino repartir el interruptor"
Zaragoza
Estalla una guerra y los mercados no miran banderas: miran mapas. Suben las primas; el gas y el petróleo se disparan; el enchufe, al final, le enseña el pasaporte a cada país. Conviene ahora separar a los patriotas de los patrioteros. Los primeros analizan dependencias; los segundos venden la energía nuclear como soberanía y olvidan que el uranio también se importa. Otros suspiran por el petróleo que trae CO₂, precios ajenos y obediencia energética al imperio.
España ha avanzado y hoy tiene una de las electricidades más baratas. Pero también arrastra cicatrices, como bien sabemos en Aragón: macroproyectos con conflictos sociales, heridas ambientales y sombras de corrupción. Urge corregir el rumbo, no frenarlo.
En este contexto, Aragón quiere crecer a golpe de kilovatio. Las fábricas de baterías y los centros de datos parecen formidables, pero cualquier modelo es frágil si depende de lo que no controla. Por eso el salto está en la proximidad: lejados que producen, barrios y pueblos que comparten y gestionan; autoconsumo sin laberintos; comunidades energéticas que convierten a vecinos y pymes en productores; redes que premien la flexibilidad y el almacenamiento distribuido para que la energía viaje menos y cueste menos.
Esa es la verdadera soberanía: no levantar una bandera, sino repartir el interruptor. Si acercamos el enchufe a la ciudadanía, la energía barata y segura será costumbre. Aragón debe producir y gobernar su energía, y puede hacerlo dentro de la ley.